PRESENCIA DE CÓRDOBA

 
En la memoria queda Córdoba
según se vuelve el rostro.
Es dorada en sus piedras, pero suena
a plata golpeada por martillos minúsculos, 
batiendo brillos.
Y me huele a azahar. Y la veo derramándose
desde la serranía, que se le asoma,
hasta llegar al río, donde gira
el arcaduz, rociándola con su agua infinita.
El tacto, ya lejano, encuentra la humedad
fría del mármol y su filigrana.
Y su sabor es dulce en la lengua y amargo,
profundamente amargo, en la garganta.
 
(¿Dónde guardarte, Córdoba? No sé si colocarte
dentro de mi recuerdo en la puerta de entrada
que llamé de Esperanza
o en la de la Nostalgia, por donde salí un día
como el Cid, cabalgando hacia el destierro…).
 
Evanescente es la memoria:
allí se hizo la crónica cuerpo de vida. Acaso
la vida se hizo crónica. O verso. Apenas puedo
deslindar lo que es sueño y realidad. Mas quedan
señales de que el sueño fue, en carne y hueso, vida.
 
La amistad tiene nombres (se reencuentra en abrazos);
las calles y las torres su misma arquitectura,
y el sol sigue poniendo escasez a la sombra.
Todo es igual: el tiempo se duerme en las tabernas
con un medio de vino y un velador de mármol
con dorso de latín y memorias paganas.
Todo es igual: el tiempo despierta entre las calles
cuando en la Judería la tarde se rebulle.
Todo es igual: ¿acaso el tiempo existe?
 
(¿Cómo volverte a andar, a pie o a verso?
En ti entramos un día (las sombras confundidas).
Nos iniciamos. Eludimos 
el amago temprano de la muerte,
porque era preciso 
escribir nuestra crónica en bonanza.
Nos hicimos tres hijos, que contigo granaron).
 
Muchos recuerdos quedan ya perdidos.
Pero aquí, reencontrado,
está el jardín, crecido a mis manos; la nieta
grama que alfombra aún la sombra del naranjo
que yo clavé, y que ahora alcanza su estatura
normal de árbol adulto, que sin duda 
ha de sobrevivirme.
Permanece en la tierra la violeta,
terca con sus rizomas, y se engalla en la noche
la madreselva con su aroma.
Yo fui aquel jardinero que aspergía
el agua que calmaba la sed y sus cansancios
y ponía el rocío apócrifo a las rosas.
 
“Jerusalem del patio y la calleja”,
el verdor y la cal me desbordaban
los ojos, cuando en mayo,
aupándose en los muros de adobe, porfiaban
por sus hegemonías.
 
Y en la cercana sierra, los naranjales eran
como una feria iluminada
de jugosos, redondos faroles venecianos
que enjoyaban la savia: y aún persisten.
Como persiste en mí, cuando cierro los ojos
aquel glorioso tiempo de bonanza…
 
EMILIO RUIZ PARRA
 

Aunque nacido “en un lugar de La Mancha”, el poeta Emilio Ruiz Parra es tenido por muchos como andaluz, toda vez que en Andalucía (en Jaén y Córdoba) ha transcurrido buena parte de su vida.

En Jaén fundó en los años cincuenta una de las revistas literarias más valoradas, Aljaba, de la que se ha realizado una reedición en facsímil medio siglo después. En Córdoba vivió más de tres lustros, de 1955 a 1970, tuvo tres hijos y fundó, junto a Mariano Roldán y Rafael Mir, Revista del Mediodía, que dirigió. En una y otra publicación colaboró de forma permanente Antonio Povedano, giennense y cordobés en una pieza, pintor de la luz por doble vía: por la que por él creada se configura en sus lienzos, en especial los paisajísticos, y la que se filtra y embellece en el cristal policromo de sus vidrieras, que empezó a realizar por aquellos años, alhajando así tanto edificios civiles como religiosos en las tierras andaluzas. 

Testimonio y memoria de aquellos tiempos son los retratos en línea que Povedano hizo del poeta, y el libro que este realizó, La vidriera y Antonio Povedano, incluido en la colección Temas Andaluces, entre las publicaciones de Cajasur, la entidad cordobesa. Asimismo en Córdoba se publicó uno de sus libros, Tiempo de bonanza, en el que está incluido el poema “Presencia de Córdoba”.

Ruiz Parra es autor de una decena de libros de poesía y ha recibido destacados premios. Actualmente reside en Madrid.

(Del prólogo del libro La vidriera y Antonio Povedano)

Esta semana, agradecemos el texto de Emilio Ruiz Parra dedicado a Córdoba a nuestro compañero Antonio Povedano Marrugat, así como a este poeta y a su esposa, Franca López Figueroa, que han tenido la gentileza de enriquecer nuestro blog con el hermoso poema y con la biografía de su autor. Antonio Povedano nos explica así su elección: 

Estimo que, para hacer un homenaje a nuestra tierra andaluza, lo mejor podría ser ensalzar nuestra ciudad mediante un poema de un gran amigo de mi familia y mío que, pese a ser manchego de nacimiento, vivió muchos años aquí, donde disfrutó de la amistad de poetas, pintores e intelectuales, en compañía de su entrañable familia.

Ahora, muchos años después, con la travesía del desierto de la edad dorada a sus espaldas, entre tantos recuerdos y vivencias, sigue añorando aquellos tiempos en esta ciudad tranquila, por la que era posible pasear y charlar sin el tráfago de la agobiante metrópoli.

Emilio, gran amigo de mi padre -a quien me recuerda sin remedio-, tuvo que marcharse a la Villa y Corte por los imperativos del trabajo; pero desde allí escribía sobre Córdoba, que tendrá siempre grabada en su interior de poeta sincero.

Añadimos unas imágenes de un vídeo en el que se muestra una vidriera realizada por  Antonio Povedano, comentada por su hijo,  y otro de nuestra ciudad:

                                              



							
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DÍA DE LOS ENAMORADOS: PALABRAS DE AMOR Y ¡DIME SI NO ES AMOR!

Ella me quiso tanto,
yo aún sigo enamorado.
Juntos atravesamos
una puerta cerrada.
Ella -cómo os diría…-
era toda mi ocupación.
Cuando en la lumbre ardían
sólo palabras de amor.

Palabras de amor, sencillas y tiernas
que echamos al vuelo por primera vez.
Apenas tuvimos tiempo de aprenderlas,
recién despertábamos de la niñez.

Nos bastaban esas, tres frases hechas
que entonaba un trasnochado galán.
Historias de amor, sueños de poetas,
a los quince años no se saben más.

Ella, dónde andará…
Tal vez aún me recuerda.
Un día se marchó
y jamás volví a verla.
Pero, cuando oscurece,
lejos se escucha una canción.
Vieja música que acuna,
viejas palabras de amor.

Palabras de amor, sencillas y tiernas,
que echamos al vuelo por primera vez.
Apenas tuvimos tiempo de aprenderlas,
recién despertábamos de la niñez.

Nos bastaban esas, tres frases hechas
que entonaba un trasnochado galán.
De historias de amor, sueños de poetas,
a los quince años no se saben más.

A los quince años no se saben más.

JOAN MANUEL SERRAT

Joan Manuel Serrat nació en Barcelona en 1943. Es un cantautor que escribe sus propias canciones tanto en castellano como en catalán, y que ha puesto música a poemas de autores como Mario Benedetti, Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pablo Neruda o León Felipe. Entre sus obras más conocidas se cuenta su disco Mediterráneo. Está a punto de comenzar una gira con Joaquín Sabina con su espectáculo basado en el disco conjunto titulado La orquesta del Titánic.

Esta canción ha sido elegida por el alumnado de 3º C para celebrar el Día de los enamorados. Se sintieron identificados con el recuerdo de una historia basada en el primer amor, a los 15 años, la edad que ellos tienen.

Aquí podéis escuchar esta canción interpretada por Serrat y Ana Belén.

Por otro lado, Águeda Valverde Maestre, de 4º B, también nos ha enviado este tema de su cantante favorito, Álex Ubago. Celebramos, pues, doblemente este día.

¡DIME SI NO ES AMOR!

 Dime si no es amor, mirar a los ojos,
y ver que tu pecho explota por dentro,
sentir cada beso, apreciar solo un gesto,
dime si no es amor, correr más que el tiempo,
pues ya que las horas se pasan volando
y nada es lo mismo si estás a su lado.
 
Dime si no es amor, vestir cada día,
de sorpresas que guardan en baúles
los secretos que nos unen,
y dime si no es amor, mirar dulcemente al sol,
dando gracias a Dios por ser tan grande
la ilusión de cada día y dejar de ser cobardes
cuando sangren las heridas.
 
¿Dime qué ves aquí? ¡Dime si ves amor!
Dime qué piensas, qué siente tu corazón.
Que no muera jamás esta dulce pasión
que llena nuestras vidas.
 
 Dime si no es amor, pedir un deseo,
y ver que se cumple, que ya no hay desiertos,
que todo son mares que guardan misterios.
Y dime si no es amor, poder escuchar su voz,
levantando tus brazos hacia el cielo,
para ver llegar el día, y saber vencer al miedo,
cuando sangren las heridas.
 
¿Dime qué ves aquí? ¡Dime si ves amor!
Dime qué piensas qué siente tu corazón
Que no muera jamás esta dulce pasión
que crece sin medida.
 
¿Dime qué ves aquí? ¡Dime si ves amor!
Dime qué piensas, qué siente tu corazón
Que no muera jamás esta dulce ilusión
crece sin medida…
 
¿Dime qué ves aquí? ¡Dime si ves amor!
Dime qué piensas, qué siente tu corazón.
Que no muera jamás esta dulce ilusión
que llena nuestras vidas…
 
ÁLEX UBAGO
 
 

Álex Ubago nació en Vitoria en 1981. Se dio a conocer como cantautor en 2001 con su álbum ¿Qué pides tú? En 2010, con el colombiano Jorge Villamizar y la cubana Lena Burke, conforman la agrupación temporal que alcanzaría un gran éxito ese mismo año tras lanzar en septiembre su primer álbum Álex, Jorge y Lena. Otros de sus éxitos son Fantasía o realidad, Aviones de cristal o Calle ilusión.

Por último, añadimos una presentación sobre la historia de amor entre la princesa Wallada y el poeta árabe andalusí Ibn Zaydún, propuesta por Mª Luisa Centella.

EN EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS

 

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DÍA DE LAS CANDELAS

Sé en mi vida que he amado y sé también que me han amado, pero ello ha ocurrido en líneas melódicas dispersas, a destiempo, como en una composición llena de disonancias y extravíos. Todo nos conduce a la solitariedad. Me causa tristeza esta conciencia. En realidad, llevo ya años con esta melancolía, este correr del tiempo que va dejando atrás personas, paisajes, vivencias, como en una fotografía movida, desenfocada. Lucho contra ello escribiendo, viajando, sonriendo con los dientes apretados. A veces me pesa el cuerpo, me gustaría desintegrarme poco a poco, como gas, sin dejar rastro, sin dejar dolor en nadie, como un puñado de palabras sin decir.

Qué difícil es querer, qué difícil es que alguien nos quiera; qué difícil es que nada importe y que todo sea amor, como un mundo; qué difícil es que todo en el otro nos parezca venerable, apacible, santuario; qué difícil portar siempre una candela entre las manos.

ANA DE LA ROBLA.

Ana de la Robla es historiadora, filóloga y poeta. Ha publicado trabajos especializados y varias traducciones de epigrafía y retórica latinas. Ha impartido conferencias y lecturas en diversas universidades e instituciones culturales españolas y extranjeras. Colabora regularmente en diversos medios de prensa realizando crítica literaria, musical y de artes plásticas. Dirige en Santander la Revista de Cultura QVORVM y mantiene en la web dos bitácoras de tema cultural y literario: Hablemos de Victorias y El Pozo y el Péndulo. Ha sido Asesora Cultural en la Universidad de Cádiz. En la actualidad es Directora del Aula de Letras de la Universidad de Cantabria, desde donde lleva a cabo la programación cultural de esta institución. Como poeta, ha publicado los libros La propia habitación (2010) La última palabra (2009), Acción de gracias (2006), Naturaleza muerta (2000), La sombra sostenida (1997) y Reloj de agua (1995). 

El pasado día 2 de febrero se celebró el día de la Candelaria. Mª Luisa Centella, conserje de nuestro centro y seguidora de la Pausa Semanal, nos ha propuesto esta poética reflexión de Ana de la Robla:

Con este texto de Ana de la Robla podemos celebrar hoy el día de las Candelas, y quizás también el día de los enamorados, que tanto disfrutan  los alumnos.

Como complemento, incluimos un breve poema de Ana de la Robla con una ilustración de José Manuel Navia.

Se busca

Algo. Aún no sé qué.

Entretanto, escrutando oscuridad.

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Imagine (Día de la Paz y contra la violencia)

 
 
Imagina que no hay cielo,
es fácil si lo intentas.
Tampoco infierno debajo de nosotros.
Encima de nosotros solo el cielo.
 
Imagina a todo el mundo
viviendo el “hoy”.
Imagina que no hay países.
No es difícil hacerlo.
 
Nada por lo que matar o morir.
Tampoco religión.
Imagina a todo el mundo 
viviendo la vida en paz.
 
Quizás digas que soy un soñador.
Pero no soy el único.
Quizás un día te unas a nosotros.
Y el mundo será como uno solo.
 
Imagina que no hay posesiones.
Me pregunto si se puede.
Sin necesidad de codicia o hambre.
Una hermandad del hombre.
 
JOHN LENNON
 

John Lennon nació en Liverpool en 1940 y murió en Nueva York en 1980. Comenzó formando parte de la banda The Quarrymen, que en 1960 se transformaría en The Beatles. Tras la disolución del grupo, a finales de la década, continuó su carrera como solista en la que consiguió éxitos como John Lennon/Plastic Ono Band o Imagine. Era mordaz y provocador en sus facetas como compositor, músico, dibujante, en el cine o en la literatura, así como en sus entrevistas y declaraciones a la prensa. Junto con su esposa, Yoko Ono, luchó activamente a favor de la paz en el mundo, oponiéndose a la guerra de Vietnam, lo que motivó que Richard Nixon lo expulsara de Estados Unidos, donde residía. En 1975 se retiró de la música, para volver en 1980 con su último disco, Double Fantasy. Tres semanas después de su regreso fue asesinado en la puerta de su domicilio. 

Esta semana es un alumno de 3º C, Manuel García Pérez de Algaba, el que nos propone esta composición para conmemorar el Día de la Paz y contra la  violencia. Su comentario es el siguiente:

He escogido este texto porque representa un mundo perfecto, un mundo en el que no existen asesinatos, ni hambre, ni codicia, etc. Como dice la canción, “no es difícil si lo intentas.” También resalta la carencia de fronteras. Y, a diferencia de lo que mucha gente cree, la paz no es que no haya guerras; la paz es convivir en armonía y llevarte bien con todo el mundo, como afirma John Lennon al decir “hermandad”. No es tan difícil que cada uno viva su propia vida en paz. 

John Lennon era un soñador, pero con razones para soñar y con propósitos que mucha gente ha seguido. En el texto se destaca la inexistencia de religiones, pero pienso que eso puede ser complementario, es decir, una religión puede existir independientemente de que haya paz o no, y viceversa.

Estas son las razones por las que he escogido esta famosa canción de John Lennon.

Para completar el texto, aquí tenéis la canción:

 

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POÉTICA


                                                                         A Aurora de Albornoz

  “Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía. “
                                                                          Juan Ramón Jiménez

Vino primero frívola -yo niño con ojeras-
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza
o alguna perversión: sus velos y su danza
le ceñían las sílabas, los ritmos, las caderas.

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras
porque también manchase su ropa en la tardanza
de luz y libertad: esa tierna venganza
de llevarla por calles y lunas prisioneras.

Luego nos visitaba con extraños abrigos,
mas se fue desnudando, y yo le sonreía
con la sonrisa nueva de la complicidad.

Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad.

JAVIER EGEA

JAVIER EGEA nació en Granada en 1952. Junto con los poetas, también granadinos, Luis García Montero y Álvaro Salvador formó parte del grupo poético denominado La otra sentimentalidad, que, en una vertiente más amplia, incluyendo a autores no granadinos, como Benjamín Prado, Felipe Benítez Reyes, Vicente Gallego, Carlos Marzal, Joan Margarit y Ramiro Fonte, entre otros, también se llamó La poesía de la experiencia. Este grupo de escritores coinciden en defender la idea de que la poesía es para todos, no para una élite reducida; la experiencia de una persona se integra mediante la poesía en la experiencia colectiva.

Escribió con García Montero el Manifiesto albertista en 1982 defendiendo la figura y la obra de su maestro, Rafael Alberti. Sus otras obras son Serena luz del viento (1974), A boca de parir (1976), Troppo Mare (1980), Paseo de los tristes (1982), La otra sentimentalidad  (1983), y Raro de Luna (1990). Recibió el Premio Internacional de Poesía Juan Ramón Jiménez. Se suicidó en Granada en 1999 cuando atravesaba por una profunda depresión. Dejó inconcluso su último libro, publicado póstumamente en 2006 con el título Los sonetos del diente de oro.

El poema que hemos seleccionado esta semana trata de la poesía y cómo se transforma a lo largo de la trayectoria poética del escritor. Finalmente, este encuentra sentido a su vida solo mediante la poesía, que lo salva de su soledad. Aparecen en él claros ecos de Juan Ramón Jiménez, uno de los principales maestros para los jóvenes poetas posteriores a él.
Como los poetas de La otra sentimentalidad, pensamos que la poesía puede ser disfrutada por cualquier persona y no es reducto cerrado de unos cuantos privilegiados. Nos lo demuestran, semana a semana, los colaboradores de este blog.

Podéis ver este vídeo en el que se ha puesto música a uno de los poemas más famosos de Javier Egea, “Noche canalla”.

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CONTINUIDAD DE LOS PARQUES

   Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
    Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

 JULIO CORTÁZAR, de Final de juego.

Julio Cortázar (Bélgica, 1914-Francia, 1984) es un escritor argentino, aunque nacionalizado francés. Fue uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo. Destacó en el relato corto (Final del juego, Ceremonias, Las armas secretas, El perseguidor y otros relatos) y en la novela, con su obra maestra, Rayuela. También escribió poesía en prosa y libros que constituyen misceláneas difícilmente clasificables, como Historia de Cronopios y de Famas o La vuelta al día en ochenta mundos. Sus obras juegan libremente con el tiempo y con los moldes clásicos, por lo que se le ha relacionado con el surrealismo, aunque pertenece a la generación del llamado Boom de la novela hispanoamericana, que nos ofreció las obras más importantes de Vargas Llosa, Carlos Fuentes o García Márquez, entre otros.

Cristina Castilla nos explica así por qué ha elegido este relato:

Julio Cortázar nos ofrece en este conocido  relato una visión alternativa de la realidad, llena de perspectivas y puntos de vista, en la que desaparecen las fronteras entre la realidad y la ficción. A través de un juego de espejos, plantea  un final sorprendente, lleno de originalidad e ingenio, en el que la literatura desborda sus propios límites y pasa a formar parte de la vida misma.

Podéis ver el siguiente vídeo en el que Cortázar lee su relato:

 

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HE COMETIDO EL PEOR DE LOS PECADOS…

 
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
 feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
 
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
 
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
 
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombra de haber sido un desdichado.

                           JORGE LUIS BORGES

Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-Suiza 1986) es uno de los autores más destacados del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Se quedó ciego con 55 años, lo que no le impidió seguir dictando sus obras. No consiguió el Nóbel, al que fue candidato durante casi treinta años, debido a sus ideas políticas. Su obra se fundamenta sobre la filosofía y la poesía, forma superior de la racionalidad. Su lenguaje perfecto y la universalidad de sus ideas, junto con la originalidad de sus obras lo ha hecho mundialmente conocido y respetado. Entre sus cuentos, destacamos El Aleph o Ficciones; entre sus poemarios, Fervor de Buenos Aires y entre sus ensayos, Inquisiciones. En sus obras están presentes los símbolos del tiempo, los laberintos, el infinito o los espejos. Muchas de ellas se sitúan en un territorio fantástico que, no obstante, arroja luz sobre el mundo que nos rodea. Borges también escribió guiones de cine y tradujo impecablemente a Poe, Kafka, Wilde, Kipling y a otros autores destacados.

Para empezar este nuevo año y el nuevo trimestre, Mª del Valle Expósito nos propone este soneto de Borges y nos invita a reflexionar de la siguiente manera:

Al nuevo año siempre lo acompañan distintos propósitos que difícilmente se ven cumplidos porque acabamos arrastrados día a día por nuestra propia cotidianidad, pero es buen momento para hacernos la pregunta que Borges plantea: ¿He sido feliz? Probablemente la respuesta inmediata sea NO, pero si a continuación se recopilan los momentos de satisfacción, ternura, generosidad y gozo, ya no puede ser un NO tan radical. Por ello no nos perdemos en ese abismo inmenso, frío e inquebrantable del olvido.

Sin entrar en la discusión sobre en qué consiste la felicidad o incluso si existe, Borges nos anima a buscarla en los momentos y en la medida en que se ofrece a todo ser humano, como algo inherente a nuestra condición; lo contrario sería un crimen, un atentado contra la propia vida, porque los errores son tanbién inherentes al ser humano (ya lo decía Cicerón de forma mucho más escueta: Humano es errar, pero solo los estúpidos perseveran en el error). Sin embargo, como el propio poeta explica, cuando nos damos cuenta de que estamos desperdiciando nuestra vida tenemos que corregirla de inmediato, pues la muerte no nos da una segunda oportunidad.

Instantes

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.

(Atribuido falsamente a Borges)
 

¡Seamos felices cuando la vida nos regale unos instantes siempre efímeros!

CARPE DIEM

No es malo cometer errores. Es más, posiblemente aprendamos más de los errores que de los aciertos, ya que nos sirven de acicate, de advertencia para estar más atentos, para ser más responsables, etc… según el caso y el tipo de error. Los errores indican acción. “Si no te equivocas de vez en cuando es que no lo intentas”, dijo Woody Allen. El que no hace nada, nunca yerra. “He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola” (Jorge Luis Borges).

Podéis ver el poema Instantes en imágenes acompañadas de música:

 
 
 
 
 
 
 
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