TRAVESÍA

Al final del verano, de vuelta a casa, empiezas a navegar el nuevo curso a merced de las fuerzas oscuras que te acechan en un mar lleno de peligros. Hay que estar bien pertrechado. Para llegar sano y salvo a un puerto abrigado después de sortear todos los escollos de esta dura travesía, no hay barco más seguro que el primer barco de papel que fabricamos cuando éramos niños con una hoja del cuaderno escolar donde habíamos escrito nuestros sueños más puros. Después de doblar el papel varias veces de una forma determinada, abrías el pliegue y de pronto aparecía entre los dedos un maravilloso velero. Con un leve impulso lo botabas en una orilla de la alberca y comenzaba a navegar el agua estancada bajo el vuelo de libélulas verdes y amarillas. Podía ser un barco pirata, fantasma, mercante o de guerra. Pese a que la alberca albergaba algunos sapos, el barco siempre conseguía llevar a la otra orilla nuestros sueños incontaminados. Era un barco que nunca naufragaba. Vivimos ahora tiempos de azar, entre la violencia y la banalidad. No sabes quién te vigila, quién te controla, quién decide por ti, pero eres consciente de que alguien puede apretar el botón que te hará saltar por los aires. Ya no existen maestros a los que seguir ni valores sólidos a los que agarrarse y puesto que vale todo pero nada es firme, en esta travesía confusa la salvación es ya una cuestión fiada a la imaginación de cada navegante. Un prisionero condenado a cadena perpetua descubrió la única forma de escapar: pintó una ventana abierta de par en par con un horizonte azul en la pared de la mazmorra y a través de ella conquistó la libertad. Aquel velero de papel que construiste con una hoja del cuaderno escolar para cargar en él los primeros sueños, hoy puede convertirse en un barco de salvamento si aquellos sueños, que transportaba, no han sido traicionados.

MANUEL VICENT

Manuel Vicent (Villavieja, Castellón, 1936) es escritor y periodista y licenciado en Derecho y Filosofía por la Universidad de Valencia. Estudió Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Colaboró en revistas como Hermano Lobo y Triunfo y sus primeros artículos de temática política se publicaron en el desaparecido diario Madrid. En 1977 comenzó su andadura profesional en El País, donde escribe en la actualidad como columnista con periodicidad semanal. En su faceta literaria es autor de más de una decena de obras, entre las que destacan la galardonada con el Premio Alfaguara de Novela en 1966 titulada Pascua y Naranja o la que obtuvo el Premio Nadal (1987), Balada de Caín. Su labor periodística ha sido galardonada con el Premio González Ruano (1979) y con el Premio Francisco Cerecedo (1994), entre otros. 

El artículo que publicamos y con el que comenzamos un nuevo curso de La pausa semanal apareció en el diario El País el pasado 3 de septiembre. Para los que vivimos en el mundo de la enseñanza, septiembre es nuestro Año Nuevo y nos brinda otra oportunidad para realizar los sueños de nuestra niñez. Esperamos que sea así.

En la siguiente entrevista, Manuel Vicent habla sobre sus columnas periodísticas:

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CUADERNILLO DE LA PAUSA SEMANAL (CURSO 2016-17)

Como en años anteriores, publicamos el cuadernillo con todas las entradas de La pausa semanal del curso 2016-17. Agradecemos la colaboración a todos los que han contribuido a que esta publicación se haga posible y el interés de nuestros lectores. Nos despedimos hasta septiembre deseando un feliz verano con refrescantes lecturas.

Cuadernillo de La pausa semanal. Curso 2016-17.

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BRINDIS

… Amigos:
dentro de unos días me veré rodeado de chicos,
de chicos torpes y listos,
y dóciles y ariscos,
a muchas leguas de este Santander mío,
en un pueblo antiguo,
tranquilo
y frío,
y les hablaré de versos y de hemistiquios,
y del Dante, y de Shakespeare, y de Moratín (hijo),
y de pluscuamperfecto y de participios,
y el uno bostezará y el otro me hará un guiño.
Y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y así pasarán cursos monótonos y prolijos.
Pero un día tendré un discípulo,
un verdadero discípulo,
y moldearé su alma de niño
y le haré hacerse nuevo y distinto,
distinto de mí y de todos; él mismo.
Y me guardará respeto y cariño.
Y ahora os digo:
amigos,
brindemos por ese niño,
por ese predilecto discípulo,
por que mis dedos rígidos
acierten a moldear su espíritu,
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo,
y por que siga su camino
intacto y limpio,
y por que este mi discípulo,
que inmortalice mi nombre y mi apellido,
… sea el hijo,
el hijo
de uno de vosotros, amigos.

GERARDO DIEGO

Gerardo Diego Cendoya (Santander, 1896-Madrid, 1987) fue uno de los destacados poetas de la Generación del 27. Estudió Letras en la Universidad de Deusto, aunque se licenció en la Universidad de Madrid. En 1920 obtuvo la plaza de Catedrático de Lengua y Literatura e impartió clases como profesor de instituto en distintas ciudades españolas, como Soria, Santander, Gijón o Madrid. Su actividad literaria comenzó a una edad muy temprana, publicando en 1918 su primera obra, el cuento La caja del abuelo, en El Diario Montañés. Durante estos primeros años colaboró en distintas publicaciones, como la Revista Grial, la Revista Castellana y diversas revistas vanguardistas (Grecia, Reflector o Cervantes). Su primer libro de poesías, El romancero de la novia, vio la luz en 1920. Fundó las revistas Carmen y Lola, y dio a conocer a la Generación del 27 tras la publicación en 1932 de su antología Poesía española: 1915-1931. Durante los años de posguerra Gerardo Diego continuó con su actividad poética con obras como Ángeles de Compostela, Alondra de verdad o Romances. En 1962 obtuvo el premio Calderón de la Barca por su retablo escénico El cerezo y la palmera, su incursión en el teatro. El gran reconocimiento del autor llega en 1979 con la concesión del Premio Miguel de Cervantes, que comparte con Jorge Luis Borges. Su obra mezcla, con niveles de calidad pocas veces igualados, las influencias vanguardistas con el clasicismo, como ocurre en otros autores de su generación. 

Nuestro compañero Ángel Campillo ha querido despedirse de nosotros con este poema. También Carmen Carrillo se despide con otro poema de José Saramago que publicamos hace algún tiempo:

¿Que cuántos años tengo?

Ambos son un canto a la vida que continúa para ellos, como para los demás compañeros que se jubilan, con renovada ilusión. 

Carmen nos dice:

Pienso, igual que Saramago, que lo importante de la edad no son los años ni las arrugas que tenemos, sino la actitud que adoptamos ante la vida y que disfrutemos con ilusión de las experiencias que nos toca vivir.

Estas son las palabras de Ángel Campillo:

Con este precioso poema, “Brindis”, que siempre ha sido uno de mis preferidos, quiero despedirme de todos mis compañeros. Los versos no hablan de despedida sino de comienzos, de nuestros comienzos y del comienzo de cualquier enseñante. Pero yo también os los quiero dedicar a vosotros, mis queridos colegas del Medina Azahara.

Gracias por vuestra amistad y colaboración, y por vuestro ejemplo.

Os deseo a todos una vida profesional tan feliz como lo ha sido la mía. Que disfrutéis de nuestro maravilloso oficio de educadores. Y que también, como yo lo he hecho, podáis brindar por tantos predilectos discípulos que serán vuestra obra mejor.

Podéis ver al propio Gerardo Diego en este vídeo explicando su concepto de la poesía.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/programas-y-concursos-en-el-archivo-de-rtve/poesia-imagen-gerardo-diego/2788882/

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SE CAE

El cielo se está cayendo. Eso ha dicho mi hija. Yo le digo paparruchas, venga a la cama, y esta noche lee cuentos que no sean de leyendas mágicas. Los clásicos, esos son un valor seguro.

Al ir a echar la doble llave de la puerta, un extraño resplandor entra por todas las rendijas. Inquieto y asustado, me decido a abrir con el pulso algo tembloroso. El jardín aparece cubierto de estrellas relucientes. No hay dos iguales. Un poco más allá diviso la luna, y el sol detrás de la luna. Las nubes a ras de tierra.

Miro hacia arriba y no hay cielo, no hay nada. 

Entonces, con las piernas temblorosas, subo corriendo la escalera, despierto a mi hija, y le digo muy bajito:

-¿Qué cuento es ese que me estoy perdiendo?

ANTONIO LUIS GINÉS, Teoría de lo imperfecto.

Antonio Luis Ginés (Iznájar, 1967) ha publicado Cuando duermen los vecinos (El Viaducto, Córdoba, 1995); Rutas exteriores, (Ánfora Nova),  con el que obtuvo el IX Premio Nacional de Poesía Mariano Roldán en 1998;  Animales perdidos, publicado en 2005 en la editorial cordobesa Plurabelle y preseleccionado para los Premios Nacionales de la Crítica de ese mismo año. En septiembre de 2009 apareció su cuarto libro, de poemas en prosa, en la editorial madrileña Bartleby, con el título Picados suaves sobre el agua. Le siguieron Celador (Ayuntamiento de Priego de Córdoba, 2012) y Aprendiz (La isla de Sitolá, Sevilla, 2013). Se suele calificar su poesía con el nombre de “realismo íntimo”.

En 2010 publica su primer libro de cuentos en la editorial El Páramo (El fantástico hombre bala), al que sigue Teoría de lo Imperfecto (La isla de Sitolá, 2015). Ha participado en algunas antologías como Edad presente. Poesía cordobesa del siglo XXI (Fundación J. M. Lara, 2004). Es crítico literario en Cuadernos del Sur, suplemento literario del Diario Córdoba, y ha ejercido la enseñanza en talleres de escritura creativa. Es también cofundador de la asociación cultural Mucho Cuento, que ha dinamizado el cultivo del cuento y, en concreto, del microrrelato, en Córdoba. En la actualidad ejerce de crítico literario y trabaja como técnico de gestión cultural en el Centro Andaluz de las Letras.

Antonio Luis Ginés ha acudido este año a nuestro centro para hablar al alumnado de 2º de Bachillerato sobre su último libro de relatos, Teoría de lo imperfecto, al que pertenece el que hemos seleccionado. En él, en muy pocas líneas, el mundo fantástico de los cuentos se hace realidad, poniendo de manifiesto que la literatura es mucho más rica y, a veces, más real que la propia vida y que nos perdemos toda esa riqueza si desdeñamos adentrarnos en un libro. Dedicamos el relato a nuestros alumnos amantes de la literatura fantástica. 

Añadimos una noticia aparecida el pasado año en el diario Córdoba en la que se destaca la influencia de la Asociación Mucho Cuento, a la que pertenece el autor, en la vida cultural cordobesa. 

http://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/cordoba-cuenta_1087684.html

 

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MUY HARTAS

El próximo 8 de diciembre se cumplirán 50 años de la muerte de María Rodrigo, en el exilio (Puerto Rico) y en el más completo olvido. Como dice la escritora italiana Dacia Maraini, las mujeres cuando mueren lo hacen para siempre. Si ya la ningunearon en vida, tras su fallecimiento la sesgada desmemoria patriarcal acabó por sepultarla.

El director de orquesta José Luis Temes lleva años clamando en el vacío e intentando recuperar el patrimonio musical español olvidado, y en especial el de María Rodrigo. Hace un par de meses dio un concierto maravilloso en el teatro Monumental de Madrid en donde pudimos escuchar las Rimas infantiles de María, unas canciones bellísimas, delicadas y estremecedoras, y ahora está haciendo un pequeño documental sobre ella. María Rodrigo (1888-1967) tenía un talento excepcional. Compuso sinfonías, música escénica, piezas para piano (era también pianista), óperas…, de hecho, fue la primera mujer en estrenar una ópera en España, Becqueriana (1915), y también la primera compositora reconocida como tal que además vivió de su trabajo. Practicó la docencia y volcó sus mayores esfuerzos en difundir la música clásica entre las clases humildes. Fue grande y fue genial y la tenemos arrumbada.

No es la única. De hecho, es la tónica habitual con las mujeres. Ya mencioné a la investigadora de la Universidad de Valencia Ana López Navajas, que ha demostrado que de todos los nombres que se estudian en la ESO sólo hay un 7,6% de mujeres, y que además lleva ocho años preparando un archivo histórico de filósofas, artistas, científicas o líderes sociales que hicieron cosas extraordinarias pero a las que el machismo se apresuró a borrar de los anales.

Sin ir más lejos, María Rodrigo perteneció a una asociación maravillosa y también muy poco conocida, el Lyceum Club Femenino, creado por María de Maeztu en 1926 en Madrid. Duró hasta 1939 y agrupó a unas 500 mujeres formidables, lo mejor de nuestra sociedad, escritoras, juristas, artistas, pensadoras, como Clara Campoamor, María Lejárraga, Rosa Chacel, María Zambrano, Victoria Kent, Maruja Mallo… Todas ellas tan competentes o más que los hombres de la época y luchando por un proyecto de modernización social que truncó la guerra. Últimamente han empezado a englobarlas dentro de la generación del 27, en un tímido intento de otorgarles el protagonismo que merecen. Pero la escritora Laura Freixas, de la asociación feminista Clásicas y Modernas, prefiere con buen criterio definirlas como la generación del 26, el año de fundación del Lyceum, ya que en el acto que da nombre a la generación del 27, el homenaje a Góngora en Sevilla en diciembre de 1927, sólo participaron varones, dentro de la tónica sexista habitual.

Y es que tengo la sensación de que las mujeres del mundo empezamos a estar hartas, terriblemente hartas del paternalismo con el que, a regañadientes, la sociedad nos va aceptando. Se habla de cuotas y de la falta de mujeres como si accediéramos a los puestos y a la vida plena casi por caridad, porque “las pobres también tienen que estar”, y no porque nos lo merecemos tanto o probablemente más que muchos. El prejuicio sexista en el que nos educan a todos hace que tendamos a valorar más a los varones. Diversos estudios demuestran esa ceguera selectiva, como el que hizo la Universidad de Yale en 2013 cuando cogió los proyectos de un chico y una chica que aspiraban a un puesto de laboratorio y los envió para su calificación a 120 catedráticos, hombres y mujeres. El varón, qué casualidad, sacó en todo mejor nota; pero resulta que los dos proyectos eran exactamente iguales, salvo que uno lo firmaba John y otro Jennifer (la mitad de los catedráticos leyó el de él y la otra mitad el de ella).

De manera que no, no pedimos que nos dejen pasar porque estamos discriminadas y tienen que ayudarnos. Pedimos tan sólo que se nos juzgue exactamente igual que se juzga a los hombres, lo cual hasta ahora no ha sucedido. Y para ello primero tenemos que convencernos a nosotras mismas de que valemos tanto o más que ellos (ya digo que el machismo también intoxica a las mujeres) y luego alzar de una vez la voz y empezar a patear metafóricamente todas las puertas.

ROSA MONTERO

Rosa Montero (Madrid, 1951) es periodista y novelista. Colaboró con diversos medios informativos (Fotogramas, Pueblo, Posible, Hermano Lobo) y desde 1977 trabaja para el diario El País. También publica en diversos periódicos latinoamericanos y europeos de prestigio. A lo largo de su carrera ha realizado más de 2000 entrevistas. También ha impartido cursos de escritura creativa, de Literatura y de periodismo en universidades de Estados Unidos y españolas. Escribió  los guiones de una serie de televisión, Media Naranja y trabajó como coguionista, presentadora y entrevistadora en la serie documental argentina Dictadoras (2015). En 1978 ganó el Premio Mundo de Entrevistas, en 1980 el Premio Nacional de Periodismo Literario y en 2005 el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesional.

Ha publicado las novelas: Crónica del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983), Amado Amo (1988), Temblor (1990), Bella y Oscura (1993), La hija del caníbal ( Premio Primavera de Novela en 1997 y premio Círculo de Críticos de Chile 1997), El corazón del Tártaro (2001), La Loca de la casa (2003), Historia del rey transparente (2005), Instrucciones para salvar el mundo (2008), Lágrimas en la lluvia (2011), La ridícula idea de no volver a verte (2013), El peso del corazón (2015) y La carne (2016). También ha publicado el libro de relatos Amantes y enemigos, y dos ensayos biográficos, Historias de mujeres y Pasiones, así como cuentos para niños y recopilaciones de entrevistas y artículos. Sus libros están traducidos a más de veinte lenguas y es Doctora Honoris Causa por la Universidad de Puerto Rico. 

Rosa Montero suele reivindicar en sus artículos de opinión los derechos de los más débiles. En muchas ocasiones, ha defendido los de las mujeres, como en este recientemente publicado en El País (28/5/2017). Una vez más, es un aldabonazo que nos obliga a replantearnos nuestra actitud, tanto hombres como mujeres, y la necesidad de luchar por un mundo más justo. 

En el siguiente vídeo podéis ver una entrevista en la que la autora presenta su última novela: La carne.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-dos/pagina-dos-rosa-montero/3719826/

Pilar Fernández Jiménez nos remite este vídeo en el que podéis escuchar una obra de esta compositora. Vuestras aportaciones enriquecen La Pausa Semanal.

 

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EL PASO DEL TIEMPO

 

                        Llevo clavada la espina

                        del paso del tiempo:

                        hiere ver escaparse

                        los días tras el horizonte.

                        Cada sol que se esconde

                        para dar paso a la noche,

                        es un cuchillo incrustado

                        en la estación de la sangre,

                        un paso hacia la muerte

                        y el naufragio de la vida.

                        Duele mirar cómo caen

                        las hojas del calendario

                        y sentir lo que pesan los años,

                        sabiendo que eso que llaman

                        experiencia, no es nada.

                        Respiramos, nos movemos,

                        cada vez más cansados

                        de la piel, los ojos y la risa;

                        derrotados por el mundo,

                        rotos por la sucesión

                        de las traiciones del destino

                        y nuestras flaquezas.

                        Poco más hay que decir,

                        salvo que el futuro

                        se acerca implacable,

                        cada vez más deprisa.

 

                                              PACO GOR

La imagen puede contener: una o varias personas y primer plano

Paco Gor trabaja en la actualidad el Aeropuerto Tenerife Sur Reina Sofía, en el servicio de ayuda a las personas con movilidad reducida. Anteriormente desarrolló su actividad laboral en Iberia y en la Universidad de La Laguna, donde también estudió Magisterio. Publica sus poemas en el blog http://escritoconsentido.blogspot.com.es/. También es amante de la fotografía, obra que publica en su cuenta de Instagram. Sobre su obra, afirma: “Uno escribe y a través de lo que ha escrito trata de convertir lo de uno en lo de todos. Uno escribe y otros leen. Así todos son uno y uno es de todos”. “Los poetas trajeron hasta mí el mundo de la poesía y una vez en él se convirtió en simbiosis. Así que vivo por y para muchas cosas, pero escribir se convirtió con el tiempo en un fundamento”.

Este poema, como tantos otros textos que han aparecido en este blog, ha sido seleccionado por Ángel Campillo. Él, como Paquita, Carmen, Buensu y Ángel Nieto, abandonan la enseñanza este curso, con el orgullo del trabajo bien hecho y de una vida dedicada a la enseñanza. Ellos ahora podrán tener el lujo de, por fin, disfrutar de su tiempo, con la ilusión de un camino que se abre con nuevas expectativas. ¡Enhorabuena, compañeros! A vosotros, grandes profesionales, os dedicamos este vídeo. 

 

 

 

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AGUA CLARA

    La vida es el río que va a dar al mar, por supuesto, y también está claro que nunca nos bañaremos dos veces en la misma corriente, según dijo Heráclito, pero uno puede sentarse en la ribera entre las flores de esta incipiente primavera y contemplar cómo fluye el agua, que no es sino la propia memoria limpia o turbia. Existe el placer de remontar el cauce hasta llegar al manantial donde uno se bañaba de niño, aquellas risas, aquellos gritos, y recordar también los felices y turbulentos días de la adolescencia cuando era todavía agua plateada de alta montaña, tan fría e incontaminada la que llegaba a la cascada.

    Bajo la espesura de los sauces había plácidos remansos, que a veces un rayo de sol hería hasta el fondo de la madre y allí de joven la vanidad del cuerpo se fundía con el verde del agua desnuda. Pero hubo en momento en que la vida dejó de deslizarse suavemente sin peligro río abajo y en las riberas aparecieron los primeros cocodrilos. Recuerdas muy bien cuándo fue y quiénes eran esos enemigos. Después aún tuviste que atravesar un banco de pirañas antes de llegar a este prado de primavera donde ahora estás sentado contemplando cómo pasa el agua.

    El río tiene una doble corriente, una superficial y otra profunda, como sucede también en la vida. Este suave airecillo de marzo va a producir muy pronto un violento deshielo, y con la crecida por la superficie verás pasar junto con animales muertos, árboles arrancados de cuajo y enseres inútiles, todo lo que en ti fue vano y estúpido. En cambio, por el fondo del cauce a ciegas con el légamo fluirán hacia la muerte, hacia el mar, el esfuerzo que hiciste para no ceder al fracaso, los amores y sueños que hayas tenido, toda la belleza que pudiste obtener como un regalo en tu paso por la tierra. Pero nunca habrá que morir mientras en esta orilla sea primavera.

MANUEL VICENT

Manuel Vicent nació en Villavieja (Castellón), en 1936. Estudió Derecho, Filosofía y Periodismo. Colaboró en las revistas Hermano Lobo y Triunfo, entre otras, y en los periódicos MadridEl País, en el que actualmente aparecen sus columnas y artículos. Ha escrito además novelas (Tranvía a la Malvarrosa, Jardín de Villa Valeria, Son de mar, Balada de Caín), relatos (Los mejores relatos de Manuel Vicent), biografías y entrevistas (Retratos de la transición, Daguerrotipos, Borja Borgia), libros de viaje (Viajes, fábulas y otras travesías) y de gastronomía (Comer y beber a mi manera). Es también galerista de arte. Su estilo, barroco y sensual, cargado de dualidades de contrarios, resume, en palabras de su autor, «esos momentos que nos hacen felices, perplejos, escépticos y expertos en dioses menores». Dios y el carpe diem, el afán por gozar de los pequeños grandes placeres que nos brinda la vida aparecen constantemente en sus obras. Entre su palmarés se encuentran premios tan prestigiosos como el Alfaguara de novela y el Nadal.

Vicent es un autor bien conocido por nuestros alumnos, que hoy se gradúan. A ellos va dedicada la Pausa semanal en esta ocasión. Este año deja nuestras aulas una nueva promoción que verá discurrir el río de su vida, en el transcurso de la cual esperamos que las experiencias buenas y enriquecedoras sean mucho más abundantes que las negativas y que sepan llevar el rumbo del barco que es su vida sin dejarse embarrancar en la orilla. 

Podéis conocer mejor a este autor si veis el siguiente vídeo:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/esta-es-mi-tierra/esta-tierra-valencia-sentidos-manuel-vicent/672085/

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