MI CASA Y MI CORAZÓN

     Mi casa y mi corazón

(sueño de libertad)

     Si salgo un día a la vida,

mi casa no tendrá llaves:

siempre abierta, como el mar,

el sol y el aire.

 

     Que entren la noche y el día,

y la lluvia azul, la tarde,

el rojo pan de la aurora,

la luna, mi dulce amante.

 

     Que la amistad no detenga 

sus pasos en mis umbrales,

ni la golondrina el vuelo,

ni el amor sus labios. Nadie.

 

     Mi casa y mi corazón

nunca cerrados: que pasen

los pájaros, los amigos, 

el sol y el aire.

 

MARCOS ANA, Decidme cómo es un árbol.

 

Fernando Macarro Castillo, más conocido como Marcos Ana (seudónimo formado con los nombres de sus padres) nació en Alconada, Salamanca, en 1920 y acaba de fallecer en Madrid el 24 de noviembre de 2016. Fue encarcelado con solo 19 años, en 1939, y liberado en 1961 gracias a la actividad de la recién fundada Amnistía Internacional. Fue el preso político que pasó más tiempo en las cárceles franquistas: 23 años. Perteneció a una familia de jornaleros muy humilde y se vio obligado a abandonar sus estudios siendo niño para trabajar. Luchó en el bando republicano durante la Guerra Civil y perteneció al Partido Comunista. Al final de la contienda, estuvo internado en el campo de concentración de los Almendros y en el de Albatera, ambos en Alicante. De este último escapó para ser nuevamente detenido en Madrid. Fue condenado a muerte e internado en la cárcel de Porlier, en Madrid. Allí participó en un periódico clandestino, Juventud, por lo que fue torturado en la Dirección General de Seguridad y condenado a treinta años de prisión. Su pena de muerte previa le fue conmutada por treinta años de cárcel que se sumaron a los anteriores. Pasó más tarde a las prisiones de Ocaña, de Alcalá de Henares y de Burgos. No fue ejecutado por ser menor cuando se le imputaban los crímenes por los que fue condenado, que también fueron adjudicados a otros presos de la época. Comenzó a escribir sus primeros poemas en la cárcel y consiguió sacarlos al exterior con muchas dificultades. Animaba en ellos a combatir a la dictadura y a la liberación de los presos políticos. Gracias a su obra, se organizó una campaña internacional por su liberación, defendida entre otros por Rafael Alberti y Pablo Neruda, que consiguió su libertad en 1961. Marchó al exilio en Francia, donde siguió trabajando en favor de los presos políticos. Recorrió Europa y Sudamérica pronunciando conferencias y buscando el apoyo para su causa. Tuvo un hijo con Vida Sender, de quien se separó después. En 1976 regresó a España. Su obra poética completa no se ha publicado. Escribió un libro de memorias, Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida, prologado por José Saramago y centrado en su estancia en la cárcel y en su actividad política durante la Transición. Algunos de sus libros son Poemas desde la cárcel (1960), España a tres voces (1961), Las soledades del muro (1977), Poemas de la prisión y de la vida (2011) y Vale la pena luchar (2013). También escribió una obra teatral titulada Sino sangriento sobre la figura de Miguel Hernández, con quien compartió prisión. Siempre ha mostrado un espíritu de reconciliación y de defensa de las libertades públicas. En 2010 fue galardonado con el Premio René Cassin de Derechos Humanos y en 2011 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Ha muerto a los 96 años.

Hace unos días falleció Marcos Ana, un ejemplo de superación, de vitalidad y de reconciliación. En esta semana en que se conmemora el Día de la Constitución nos parece apropiado publicar este canto de libertad escrito por un hombre que nunca renegó de su pasado y supo encontrar en medio de las dificultades el aliento para seguir viviendo. Podéis escuchar sus palabras en el siguiente vídeo.

 

 

 

 

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A PESAR DE TODO, ME LEVANTO

 

Podrás inscribirme en la historia

Con tus mentiras amargas y retorcidas,

Podrás arrastrarme en la basura misma

Y a pesar de todo, como el polvo, me levantaré.

 

¿Te desconcierta mi insolencia?

¿Por qué te acosa la melancolía?

Porque camino como si tuviese pozos de petróleo

Bombeando en mi sala de estar.

 

Igual que las lunas y los soles,

Con la certeza de las mareas,

Igual que las esperanzas que alto vuelan,

A pesar de todo me levantaré.

 

¿Querías verme destruida?

¿Con la cabeza inclinada y los ojos cerrados?

Los hombros caídos como lágrimas.

Debilitada por mis gritos conmovedores.

 

¿Te ofende mi arrogancia?

No lo tomes tan a mal

Porque me río como si tuviera minas de oro

Cavándose en el patio de atrás.

 

Puedes dispararme las palabras,

Puedes cortarme con los ojos,

Puedes matarme con tu odio,

Y a pesar de todo, como el aire, me levantaré.

 

¿Te desconcierta mi sensualidad?

¿Te resulta una novedad

Que baile como si tuviera diamantes

En el medio de mis muslos?

 

Desde los cobertizos de una vergüenza histórica

Me levanto

De un pasado enraizado en el dolor.

Me levanto.

Soy un océano negro, impetuoso y extenso,

Fluyendo y embraveciendo soporto la marea.

Dejando atrás noches de espanto y miedo.

Me levanto.

En un nuevo día asombrosamente claro

Me levanto.

Con los talentos que mis ancestros dieron,

Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.

Me levanto.

Me levanto.

Me levanto.

 

MAYA ANGELOU

Marguerite Ann Johnson, Maya Angelou (Estados Unidos, 1928-2014) creció en un matrimonio roto. Fue violada a los siete años por el novio de su madre; tras la denuncia, el violador apareció asesinado. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, ya con un hijo a su cargo, se buscó la vida en San Francisco: entre muchos oficios, ejerció de prostituta y proxeneta. En 1951 se casó con Tosh Angelos, un músico amateur de origen griego que la introdujo en el mundo del espectáculo. Fue bailarina y cantante. En 1957 grabó su LP Miss Calypso. Implicada en la lucha por los derechos civiles, se ganó la confianza de Martin Luther King. Vivió en El Cairo y en Acra. En la capital de Ghana trató al activista por los derechos de los afroamericanos Malcolm X. Tras realizar una serie de documentales para la National Educational Television, Black, blues, black!, publicó en 1969 su primera autobiografía, I know why the caged bird sings (Sé por qué canta el pájaro enjaulado), que obtendría un éxito inmediato. Maya alternó algunos trabajos para el cine –apareció en la serie Raíces– y canciones para Roberta Flack y otros artistas. En 1973, volvió a descolocar a la radicalidad negra al casarse con Paul du Feu, exesposo de la feminista australiana Germaine Greer. La famosa presentadora de televisión Oprah Winfrey fue su discípula. Angelou se vio envuelta en infinitas controversias, literarias y políticas. Desde los ochenta, ejerció como profesora de universidad y conferenciante. Sus libros eran lectura obligatoria para muchos estudiantes pero también fueron rechazados debido a su carga de sexualidad y su irreverencia religiosa. La bendición de un Clinton en la cumbre de su popularidad le proporcionó numerosos premios, que culminaron en 2011 con la máxima condecoración de Estados Unidos, la Medalla Presidencial de la Libertad, otorgada por Barack Obama. 

Este poema está dedicado al Día para la erradicación de la violencia contra las mujeres. Hemos elegido a Maya Angelou por ser una activista en favor de la igualdad de sexos y de razas y por ejemplificar en su poesía la necesaria actitud ante cualquier maltrato: levantarse sin dejar que la violencia ni la injusticia puedan acabar con la dignidad de una persona.

Incluimos también un vídeo en el que la autora recita este poema.

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BALADILLA DE LOS TRES RÍOS

El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos.
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre.

¡Ay, amor
que se fue por el aire!

Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques. 

¡Ay, amor
que se fue por el aire!

¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía, a tus mares.

¡Ay, amor
que se fue por el aire!

FEDERICO GARCÍA LORCA

Lorca y Falla en el Concurso de Cante Jondo (Granada, 1922).

La relación de Federico García Lorca (Granada, 1898-1936) con el flamenco es indiscutible. En su juventud, organizó junto a Falla el Concurso de Cante Jondo de Granada en 1922, en el que participaron grandes cantaores, como Manolo Caracol, la Niña de los Peines, Tomás Pavón y José Cepero. Su libro Poema del Cante Jondo muestra claramente su admiración por este arte, también presente en el Romancero gitano, aunque Lorca rechazó que solo se le relacionara con la tradición andaluza, por lo que cambió totalmente de registro en sus obras posteriores. Sin embargo, en su poesía y teatro siempre están presentes las huellas de los cantes y temas populares: el desgarro amoroso, la valentía, la melancolía y la pasión, razón por la cual se le adscribe a la corriente poética llamada “Neopopularismo”, así como a Rafael Alberti. En ambos conviven las raíces tradicionales con las vanguardias (el surrealismo, la más importante de ellas), con una riqueza y originalidad que llevó a estos autores, junto al resto de los integrantes de la Generación del 27, a la cima de la poesía castellana y a ser considerados uno de los exponentes más universales de nuestra literatura.

El 16 de noviembre se celebra el Día del Flamenco, como reconocimiento a la concesión de la calificación de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Para celebrar esta fecha, publicamos, por iniciativa de Juani Espejo, este poema de Lorca, versionado en numerosas ocasiones por distintos cantaores. También así conmemoramos los 80 años de la muerte de Federico García Lorca. Juani ha elegido la interpretación de Miguel Soler, que canta por milongas, con música de A. Salvador Quintero, porque es un palo de flamenco de los considerados “suaves, agradecidos de escuchar” para los que no son muy entendidos. No es la clásica interpretación, con el acompañamiento único de la guitarra flamenca, sino que cuenta con un arreglo musical más variado. La milonga es un estilo del flamenco llegado a España a finales del siglo XIX, de la mano de los repatriados (colonos, artistas, toreros y soldados) que regresaron de las colonias evocando en sus cantos las tierras americanas. La milonga argentina se fue aflamencando, pasando por otros géneros, como el yarabí y la cifra, hasta dar lugar al palo que podemos escuchar hoy. También se canta como variedad del tango y tiene conexiones con la habanera.

El propio Lorca interpretó su obra en clave flamenca, acompañando al piano a La Argentinita, colaboración de la que se conservan grabaciones de la época. Existen otras muchas versiones de obras de Lorca llevadas al cante flamenco, entre las que destacan las de Camarón o Enrique Morente.

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NOSFERATU

EL AGONIZANTE  Mi hora ha llegado, pobre de mí. De esta forma me veo por andar tras el amor. Maldita vida de pelo y de sombra, maldita brecha de la tuberculosis y el crimen. Pero ya es tarde. Aquí se detiene la muerte con su carro y me hace señas de que todo ha terminado. Despatárrate, ojerosa, y trágame entero en el lago de orines. Te lo digo y lo repito: eres una tía abominable.

LA AURORA  Te equivocas, moribundo. No soy la muerte, sino la Aurora. No me insultes y escúchame. Estás en trance de ver lo nunca visto en los últimos minutos de cine rayado y parpadeante. Yo te pienso socorrer. Mucho me extraña que me desconozcas. Cuántas veces nos hemos cruzado en el camino, yo de ida y tú de vuelta, de tus infames correrías, con el sexo desangelado y en las antípodas del entusiasmo. Eres un ruin, que solo vive de aspirinas y de mala poesía modernista, un desperdicio de estos tiempos. Nunca has tenido para mí un saludo cortés, como el de algunos condes que salen del baile. A pesar de que no me faltan atractivos. Mírame, criatura, de una vez con buenos ojos y observa este fresco descote, este rocibrillo de mi pelo y estos brazos de escarcha…

(Se descubre muy aputañada de actitud.)

EL AGONIZANTE  ¡Pst! No estás mal, pero te caes de inoportuna. Me estoy muriendo. De nada sirve que vengas con reproches en momento tan grave. No vengas ahora a turbarme con exhibiciones tan fuera de lugar.

LA AURORA  ¿Qué estás diciendo? Dame las gracias por tu suerte. Vengo dispuesta a salvarte. Eres de los que a mí me gustan. Nada menos que periodista, morenito y febril; un elegido sinvergüenza, espuma de las madrugadas. La Muerte se ha entretenido en preparar un ataque masivo para confundir a Europa. Desde aquí la veo dando órdenes contradictorias, levantando estandartes de duelo y animando con una corneta emponzoñada sus tropas al asalto. ¡Menuda es la que se avecina! No te demores, amor mío, arranca de tu pecho ese puñal y álzate hasta mi carro. Anda, que te voy a servir un café que te va a dar una mañana de recién casado.

EL AGONIZANTE  (Haciendo un esfuerzo.) Imposible, no puedo.

LA AURORA  Yo te lo mando. Arranca con tiento ese puñal y agarra la escala que desde aquí te arrojo. ¡Animo, chico! Tengo una carne, entre rosa y ceniza, que te va a devolver la vida.

EL AGONIZANTE  ¡Oh, qué luz de esperanza! No sé si sueño o la espicho. ¡Ayudadme, fuerzas! ¡Espérame, Aurora!

LA AURORA  (Viéndole ascender por la escala.) ¡Cuidado! Mira bien dónde pones el pie.

EL AGONIZANTE  (Con grandes esfuerzos, se alza hasta el carro y entra en él.) ¡Qué delicia! ¡Vaya un vehículo de marca! Parece el rincón de un casino. Estas cosas que me ocurren no parecen verosímiles. Aquí debe haber algún simbolismo oculto.

LA AURORA  Pronto lo descubrirás, papanatas. Arrímate y ve apartando velos. Mientras yo palpo el hueso de tus brazos, insúltame y llámame puta mañanera.

EL AGONIZANTE  Ya he dado con otra viciosa, no tengo escapatoria.

FRANCISCO NIEVA, Nosferatu.

Francisco Morales Nieva (Valdepeñas, Ciudad Real, 1924 – Madrid, 2016), dramaturgo, escenógrafo, director de escena (de ópera, zarzuela y ballet), narrador, ensayista y dibujante, falleció el día 10 de noviembre a los 91 años. Estudió pintura y formó parte del Postismo, movimiento de vanguardia liderado por sus amigos, los poetas Carlos Edmundo de Ory y Eduardo Chicharro. Entre 1948 y 1963 vivió en París, donde trabajó como pintor y dibujante. Fue escenógrafo y dramaturgo. También trabajó como director de escena y figurinista. Se dio a conocer en 1976 con El combate de Opalos y Tasia y La carroza de plomo candente, que suponen un revulsivo en la escena española de la transición. Desde entonces a finales de los ochenta, Nieva estrena sus principales obras: Sombra y quimera de Larra (1976), Delirio de amor hostil (1978), El rayo colgado (1980),  Malditas sean Coronada y sus hijas (1980), La señora Tártara (1980); Coronada y el toro (1982), Corazón de arpía (1989), Los españoles bajo tierra (1992) y Pelo de tormenta (1997), escrita 30 años antes, y la más censurada. Su obra es transgresora y alegórica, con el choque de la religión y el sexo como uno de sus ejes. Se caracteriza por un lenguaje muy rico, repleto de imágenes sorprendentes, en el que combina con gran brillantez el barroquismo, el romanticismo y la vanguardia, teñidas de un humor grotesco y esperpéntico. Valle-Inclán, por supuesto, está a la cabeza de su estilo, pero también recibió influencias de dramaturgos tan dispares como Brecht, Artaud y Genet. El propio autor clasifica sus piezas en seis categorías: “Centón de teatro” (doce obras cortas), “Teatro furioso”, “Teatro de farsa y calamidad”, “Teatro de crónica y estampa”, “Tres versiones libres” y “Varia teatral”. Escibió su autobiografía Las cosas como fueron (2002). En 1990 ingresó en la Real Academia Española. Ganó dos veces el Premio Nacional de Teatro, en 1980 y 1992. Ese mismo año se le otorgó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

Acaba de fallecer uno de los dramaturgos más importantes de nuestro país. Como homenaje, publicamos un fragmento de su obra Nosferatu, que ofrece una visión apocalíptica, el final de un mundo organizado y burgués —y que ha provocado la primera guerra mundial— sustituido por el deseo, el sueño y el afán constantes para romper con lo establecido. 

En el siguiente vídeo tenéis más información sobre Francisco Nieva.

Francisco Nieva.

 

 

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EL PRIMER DÍA DE CLASE

Un joven profesor entra en el aula,

descuelga los percheros donde se orea el frío

y mira cómo un rastro de luz resbala sobre los pupitres sin nombre

y cubiertos de polvo.

Sin explicarse cómo ni por qué,

se desbordan los límites de un paisaje incompleto

y cíclico,

mientras él pone en orden experiencias y pensamientos.

Después se acerca a una ventana.

El sol entre los álamos

le trae a la memoria las estrellas

encima de las olas, el salitre

y los ojos de su hija al descubrir el mar,

la misma niña que hoy le ha hecho sentir, de nuevo,

los nervios del primer día de clase.

FRANCISCO ONIEVA. 10 de septiembre de 2010.

Francisco Onieva Ramírez nació en Córdoba en 1976. Es profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Antonio María Calero de Pozoblanco, donde reside. Ha publicado diversos poemas en revistas como Renacimiento, Reloj de arena, Navalá o La hamaca de lona. Su primer libro es Los lugares públicos. Con su segundo libro, primero publicado, Perímetro de la tarde, ha conseguido un accésit del Premio Adonáis. Fue cofundador y codirector de la revista Zarisma y, en la actualidad, forma parte del consejo de redacción de la revista Cuzna. Además, de la vertiente creativa, ha publicado diversos estudios sobre el Duque de Rivas, Alberti, Unamuno, Teresa de Jesús, Onetti, Borges, Quevedo, Bécquer, Aleixandre, Cernuda, Cervantes… Ha coordinado, igualmente, un volumen colectivo titulado Palabra compartida.

Recibió por su libro Vértices el Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma. Se ha descrito la obra de Onieva como “el libro de la emoción”, un trabajo de “impecable factura” según el jurado de este premio. Se trata de su libro más completo, más personal, donde ha intentado relacionar dos sensaciones: la paternidad y la construcción de una nueva identidad masculina, por un lado, y, por otro, la incertidumbre de la creación literaria, el esfuerzo del escritor por conocerse mejor.

El autor en este poema recoge las sensaciones de un profesor unidas a las de su sentimiento como padre, un tema poco tratado en la poesía española que da sentido a su libro Vértices.

En el siguiente vídeo tenéis una entrevista con el autor.

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EL DÍA DE DIFUNTOS DE 1836

[…] Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión, serpenteando de unas en otras como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas de Madrid!

Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo.

Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que presumen de los muertos, yo comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy capaz las calles del grande osario.

–¡Necios! –decía a los transeúntes–. ¿Os movéis para ver muertos? ¿No tenéis espejos por ventura? ¿Ha acabado también Gómez con el azogue de Madrid? ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vais a ver a vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos tienen libertad, la única posible sobre la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no tienen; ellos no serán alistados ni movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos son los únicos que gozan de la libertad de imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta y que ningún jurado se atrevería a encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la imperiosa ley de la Naturaleza que allí les puso, y ésa la obedecen.

[…] ¿Y este mausoleo a la izquierda? «La armería.» Leamos: «Aquí yace el valor castellano, con todos sus pertrechos».

Los Ministerios: «Aquí yace media España; murió de la otra media».

[…] ¿Qué es esto? ¡La cárcel! «Aquí reposa la libertad del pensamiento.» ¡Dios mío, en España, en el país ya educado para instituciones libres! Con todo, me acordé de aquel célebre epitafio y añadí involuntariamente:

                                                   Aquí el pensamiento reposa,

                                                   en su vida hizo otra cosa.


El sabio en su retiro y villano en su rincón.[…] «El Estamento de Próceres.» Allá en el Retiro. Cosa singular. ¡Y no hay un Ministerio que dirija las cosas del mundo, no hay una inteligencia previsora, inexplicable! Los próceres y su sepulcro en el Retiro.

Pero ya anochecía, y también era hora de retiro para mí. Tendí una última ojeada sobre el vasto cementerio. Olía a muerte próxima. Los perros ladraban con aquel aullido prolongado, intérprete de su instinto agorero; el gran coloso, la inmensa capital, toda ella se removía como un moribundo que tantea la ropa; entonces no vi más que un gran sepulcro: una inmensa lápida se disponía a cubrirle como una ancha tumba.

No había «aquí yace» todavía; el escultor no quería mentir; pero los nombres del difunto saltaban a la vista ya distintamente delineados.

«¡Fuera –exclamé– la horrible pesadilla, fuera! ¡Libertad! ¡Constitución! ¡Tres veces! ¡Opinión nacional! ¡Emigración! ¡Vergüenza! ¡Discordia!» Todas estas palabras parecían repetirme a un tiempo los últimos ecos del clamor general de las campanas del día de Difuntos de 1836.

Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis venas. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos.

¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos. ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! «¡Aquí yace la esperanza!»

¡Silencio, silencio!

MARIANO JOSÉ DE LARRA

Mariano José de Larra

Mariano José de Larra (1809-1837) fue un periodista y escritor madrileño cuya obra se inscribe en el movimiento romántico. Su padre, afrancesado, residió en Burdeos y allí se educó el escritor. Al regresar a España, su mentalidad crítica no deja de observar el atraso en el que estaba sumido el país, algo que denuncia en sus artículos. Trabajó en dos periódicos de su propiedad, El duende satírico del día (1828) y El pobrecito hablador (1832-1833). Algún tiempo después colaboró como crítico de teatro con el diario nacional La revista española, donde utilizaba el seudónimo de Fígaro. Fue uno de los periodistas más famosos y mejor pagados de España y participó en diversas publicaciones además de escribir la novela histórica El doncel de Don Enrique el Doliente (1834) y el drama medieval Macías (1834), obra que termina con el suicidio de su protagonista. Curiosamente, el propio Larra se suicidó siendo muy joven, un año después de escribir este amargo artículo en El Español, el 2 de noviembre de 1836, solo unos meses antes de dispararse un tiro en su propia casa, tras un desengaño amoroso y vital. Sus artículos de costumbres, en los que satiriza la vida española en sus más diversas variantes, le han dado justa fama. Su crítica se basa en un auténtico deseo, por otro lado muy romántico e idealista, de denunciar los males de España con el fin de ayudar mejorarla. 

Conmemoramos el día de los difuntos recordando este artículo en el que Larra critica sin piedad las lacras que aún hoy sufren distintas parcelas de la sociedad española. No está de más volver de vez en cuando a los clásicos. Siempre podemos encontrar muchas respuestas en su particular mirada. 

En el siguiente vídeo podéis encontrar más información sobre este escritor.

 

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BLOWIN’ IN THE WIND (FLOTANDO EN EL VIENTO)

How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
How many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, and how many times must the cannon balls fly
Before they’re forever banned?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.

Yes, and how many years can a mountain exist
Before it’s washed to the sea?
Yes, and how many years can some people exist
Before they’re allowed to be free?
Yes, and how many times can a man turn his head
And pretend that he just doesn’t see?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.

Yes, and how many times must a man look up
Before he can see the sky?
Yes, and how many ears must one man have
Before he can hear people cry?
Yes, and how many deaths will it take ‘till he knows
That too many people have died?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.

La canción traducida:

¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre,
antes de que lo llames “hombre”?
¿Cuántos mares debe surcar una blanca paloma,
antes de dormir en la arena?
¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón,
antes de ser prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántos años puede existir una montaña,
antes de que sea lavada por el mar?
¿Cuántos años pueden vivir algunos,
antes de que se les permita ser libres?
¿Cuántas veces puede un hombre girar la cabeza,
y fingir que simplemente no lo ha visto?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántas veces debe un hombre levantar la vista,
antes de poder ver el cielo?
¿Cuántas orejas debe tener un hombre,
antes de poder oír a la gente llorar?
¿Cuántas muertes serán necesarias, 
antes de que él se dé cuenta
de que ha muerto demasiada gente?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

BOB DYLAN

Bob Dylan

Robert Allen Zimmerman, Bob Dylan, nació en 1941 en Duluth, Minnesota (Estados Unidos), nieto de inmigrantes rusos y judíos. Su nombre artístico, según se dice, es un homenaje al poeta irlandés Dylan Thomas. Lanza el primer disco de larga duración  únicamente con composiciones propias en 1963. CBS publica The Freewheelin Bob Dylan con el primer éxito de su carrera, “Blowin’ in the Wind”. Sin embargo, no fue la versión de Dylan la que lo hizo famoso, sino otra realizada por el trío folk Peter, Paul & Mary. Esta canción convirtió a Dylan en todo un portavoz de la nueva generación de cantantes folk. Para componerla se inspiró en un espiritual titulado “No more auction block”. En 1964 aparece el LP The Times They Are A Changin el más comprometido de su primera etapa. La carrera de Dylan en Estados Unidos transcurrió a lo largo de tres etapas: la influencia del cantante de folk Woody Guthrie, la protesta política y el rock. En su música aparecían la influencia de la psicodelia y las drogas. Alcanzó un nivel de popularidad comparable con el de Elvis Presley o The Beatles. En 1965 aparece el considerado como el mejor disco de toda su carrera: Highway 61 Revisited, en el que se incluía la canción “Like a Rolling Stone”. Le bastaron cinco años (1961-1966) para publicar siete álbumes, ser precursor de la canción protesta para más tarde desligarse de la música folk y embarcarse en canciones menos comprometidas con sonidos eléctricos. Sus canciones “The times they are a-changin” o “Blowin’ in the wind” lo convirtieron en una especie de profeta de la insurgencia juvenil, pero él ya había renunciado muy claramente a cualquier papel de portavoz o guía espiritual. Sus vaivenes religiosos, de la recuperación del judaísmo familiar a la integración en una secta fundamentalista, no le impidieron actuar ante el papa Juan Pablo II. En 1969 fue la figura principal del Festival de la isla de Wight, en Inglaterra. En 1975, realiza la banda sonora de la película Pat Garrett and Billy The Kid, en la que incluso participó como actor y que contenía el tema “Knockin´On Heaven´s Door”. Siguieron discos como Desire, tan excelentes como los lanzados una década antes. En 2001 recibió un Óscar a la mejor canción original por su tema “Things Have Changed” para la película Wonder Boys (Jóvenes Prodigiosos). En 2007 es distinguido en España con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. El 13 de octubre de 2016 se le concedió el Premio Nobel de Literatura “Por haber creado nuevas formas de expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”. También ha recibido varios Grammy. 

Nos hacemos eco de la concesión del Nobel a Bob Dylan publicando la canción que lo hizo famoso en todo el mundo y que es considerada un himno de protesta de los jóvenes ante el inmovilismo de la sociedad. A pesar de haber sido escrita en 1962, continúa manteniendo absolutamente su vigencia. Se trata de una de esas canciones emblemáticas que marcaron una época y que tal vez los más jóvenes desconozcan.

Como no podía ser menos, aquí tenéis a Dylan interpretando “Blowin’ in the wind”:

 

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