¡HABRÁ POESÍA!

 

 RIMA IV 

No digáis que, agotado su tesoro, 
de asuntos falta, enmudeció la lira; 
podrá no haber poetas; pero siempre 
habrá poesía. 

Mientras las ondas de la luz al beso 
palpiten encendidas, 
mientras el sol las desgarradas nubes 
de fuego y oro vista, 
mientras el aire en su regazo lleve 
perfumes y armonías, 
mientras haya en el mundo primavera, 
¡habrá poesía! 

Mientras la ciencia a descubrir no alcance 
las fuentes de la vida, 
y en el mar o en el cielo haya un abismo 
que al cálculo resista, 
mientras la humanidad siempre avanzando 
no sepa a do camina, 
mientras haya un misterio para el hombre, 
¡habrá poesía! 

Mientras se sienta que se ríe el alma, 
sin que los labios rían; 
mientras se llore, sin que el llanto acuda 
a nublar la pupila; 
mientras el corazón y la cabeza 
batallando prosigan, 
mientras haya esperanzas y recuerdos, 
¡habrá poesía! 

Mientras haya unos ojos que reflejen 
los ojos que los miran, 
mientras responda el labio suspirando 
al labio que suspira, 
mientras sentirse puedan en un beso 
dos almas confundidas, 
mientras exista una mujer hermosa, 
¡habrá poesía!

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida (Sevilla, 1836-Madrid, 1870) adoptó su nombre literario de un antepasado flamenco. Su vida fue una sucesión de desgracias: su temprana orfandad, su matrimonio fallido, el escaso reconocimiento de su obra mientras vivió, sus penurias económicas, la tuberculosis, que lo limitó durante gran parte de su corta existencia… Sin embargo, hoy es uno de los escritores españoles más conocidos y más influyentes entre la juventud, e inspiró a grandes autores, como Juan Ramón Jiménez o los poetas del 27. Sus famosas Rimas nunca fueron publicadas en un volumen en vida del autor, pues el manuscrito, conocido como “El libro de los gorriones” se perdió en el asalto a la vivienda del Presidente del Consejo de Ministros, Luis González Bravo, cuando huyó de Madrid a causa de la Revolución de 1868. Los amigos del poeta, Augusto Ferrán y Ramón Rodríguez Correa, rescataron las rimas de los periódicos en los que fueron apareciendo y así las conocemos, ordenadas por temas: la poesía, el amor ilusionado, el desengaño y la soledad sin esperanza. Pero acaba de aparecer una nueva edición titulada Rimas. Leyendas y relatos orientales, publicada por la Fundación José Manuel Lara y preparada por dos de los mayores especialistas en el autor, María del Pilar Palomo y Jesús Rubio Jiménez, que viene a defender la modernidad de un escritor distorsionado por su leyenda, cuya obra en realidad está llena de luz.

Esta semana queremos celebrar el Día Mundial de la poesía, el 21 de marzo, con una de las rimas de Bécquer dedicadas a ella. Como el autor afirma, la poesía existirá siempre, igual que el mismo Bécquer seguirá inspirando a nuevos poetas.

En el siguiente vídeo podéis oír recitada otra de sus rimas sobre el tema. En este caso,  trata sobre la inspiración:

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

JAKOB VON GUNTEN

Casi cada mañana, a primera hora, tiene lugar entre Kraus y yo un duelo verbal en susurros. Kraus vive convencido de que es deber suyo incitarme al trabajo. Y tal vez no se equivoque al suponer que detesto levantarme temprano. Cierto es que me encanta levantarme de la cama, pero a la vez encuentro francamente delicioso quedarme entre las sábanas un rato más de lo permitido. La prohibición de hacer algo resulta a veces tan atractiva que no se puede por menos que hacerlo. Por eso me agradan tanto las coacciones de cualquier tipo: consienten el placer de transgredir la ley. Si en este mundo no hubiera ningún mandamiento, ningún deber, me moriría, me consumiría, me anquilosaría de aburrimiento. Necesito vivir espoleado, forzado, sujeto a tutela. Es algo que me fascina. Al final soy yo, y nadie más que yo, quien decide. Siempre consigo enfurecer un poco a la ceñuda ley, y luego me dedico a apaciguarla. Kraus es el representante de todas las normas vigentes aquí, en el Instituto Benjamenta, de ahí que yo ande siempre desafiando un poco al mejor entre todos mis condiscípulos. Me encanta buscar pleitos. No poder hacerlo me pondría enfermo, y nadie más apropiado que Kraus para buscar pleitos y provocaciones. Siempre tiene razón: “¿Qué? ¿Has decidido levantarte, gandul?”. Yo, en cambio, nunca la tengo: “Sí, sí, paciencia. Ya voy”. Quien está en el error tiene el suficiente descaro para exhortar a la paciencia al que está en lo cierto. Tener razón vuelve fogosa a la gente, mientras que no tenerla invita a mostrar siempre una placidez orgullosa y frívola. Quien practica apasionadamente el bien (Kraus) sucumbe siempre a aquel (en este caso, yo) cuyo corazón permanece indiferente ante lo bueno y lo útil. Yo salgo ganando porque me quedo un rato más en la cama, y Kraus tiembla de rabia porque ha de seguir llamando inútilmente a mi puerta, echando pestes y gritando: “¡Vamos ya, Jakob, levántate! ¡Arriba! ¡Dios mío, qué vago eres!”. ¡Ah, qué simpática me cae la gente enojadiza! Kraus se enfada a cada instante. ¡Qué cosa tan estupenda, tan divertida, tan noble! ¡Y los dos nos complementamos tan bien! A un enojado tiene que oponerse siempre un pecador, si no faltaría algo. Cuando por fin me levanto, me hago el que estoy en Babia. “Ya está el muy gandul papando moscas, en vez de arrimar el hombro”, dice entonces. ¡Fabuloso! Los gruñidos de un renegón me parecen más melodiosos que el murmullo de un arroyuelo del bosque, encendido por el espléndido sol de una mañana de domingo. ¡Hombres, sí, nada más que hombres y más hombres! Lo siento intensamente: amo a los seres humanos. Sus locuras y enojos súbitos me son más queridos y preciosos que los más grandes prodigios de la naturaleza. Todas las mañanas, antes de que nuestros superiores se despierten, los alumnos tenemos que arreglar el aula y el despacho. Cumplimos esta tarea por turnos de a dos. “¡Venga, levántate! ¡Arriba!” O bien: “¡Basta de remoloneos!”. O también: “¡Vamos, arriba! ¡Levántate, que ya es la hora! Hace rato que deberías estar escoba en mano”. ¡Qué divertido es todo esto! ¡Y cómo quiero a Kraus, a este Kraus eternamente enojado!”

                                                                 ROBERT WALSER, Jakob von Gunten

Robert Walser (Suiza, 1878-1956) se marchó de la casa paterna a los 17 años y ejerció todo tipo de empleos para subsistir, a la vez que escribía: empleado de banca, sirviente o secretario. En 1929, entró en la clínica psiquiátrica de Waldau, en Berna, donde siguió escribiendo hasta 1933, cuando fue trasladado a otra de Herisau. Allí permaneció hasta la navidad de 1956, en que fue encontrado muerto en la nieve. Fue autor de una extensa obra, con tintes autobiográficos, caracterizada por un estilo propio e inconfundible, poético, lleno de digresiones y de observaciones burlonas. Además de multitud de relatos cortos y de poesía, sus principales novelas o textos son Los hermanos Tanner, Jakob von Gunten, El ayudante, El bandido, La rosa y El paseo. Póstumamente han aparecido, al fin descifrados, sus Microgramas, una serie de notas, esbozos y observaciones, datados entre 1924 y1933, que el autor escribía en papeles sueltos, y con una letra minúscula, sin ánimo de publicarlos. Fue admirado por grandes escritores, como Robert Musil o Franz Kafka. La difusión en España de su obra se inició cuando el editor y poeta Carlos Barral publicó, en Barcelona, en 1974, su novela más querida, Jakob von Gunten, sobre un instituto en el que se aprendía a obedecer.

Nuestro compañero Alberto Rubio ha propuesto el texto que publicamos esta semana. He aquí su comentario:

El tono general de la obra de Robert Walser y, en particular, de esta preciosa novela, Jakob von Gunten, oscila entre la tierna resignación de un espíritu puro, que encuentra su puesto natural entre los desposeídos, y el entusiasmo infantil que a menudo le causa la belleza gratuita del mundo y el trato con los otros. Se oye decir a veces que el individuo genial tiene una parte de sí anclada para siempre en su infancia, una cualidad que no es exactamente inmadurez, sino una especie de privilegio por el que se le permite conservar el tesoro que normalmente perdemos al crecer. Tal fue, dicen, el caso de Mozart. Sin duda lo fue también el de Robert Walser. De él me gusta especialmente esa ironía suya, nunca ácida o punzante, sino llena de afecto, compasión y perdón. Su estilo poético se torna, en ocasiones, onírico, sirviendo en esto de modelo a Kafka. Por otro lado, la rara distinción que le otorga lo que podríamos llamar su “vocación de fracaso”, le hace también parecer intensamente interesante.  

En el siguiente vídeo, el escritor Enrique Vila-Matas comenta la obra de Robert Walser:

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

ELLA AMARÁ A OTRO HOMBRE

 

 

 

Ella amará a otro hombre.

Yo voy lejos, andando hacia el olvido.

Y puede suceder que alguien me nombre,

pero ella fingirá no haber oído.

 

Ella amará a otro hombre:

el tiempo pasa y el amor finaliza,

y es natural que lo que fue una brasa

acabe convirtiéndose en ceniza.

 

Aunque nadie lo quiera,

envejecen las vidas y las cosas,

y es natural también que en primavera

los rosales den rosas.

 

Es natural. Por eso,

ella amará a otro hombre, y está bien.

No sé si ya olvidó mi último beso,

ni me importa con quién.

 

Pero quizás, un día,

oyendo una canción,

sentirá que esa vieja melodía

le cambia el ritmo de su corazón.

 

O será algún vestido

que yo le conocí,

o el olor del jardín cuando ha llovido,

pero algún día ha de pensar en mí.

 

O puede ser un gesto,

un modo de mirar,

o ciertas calles, o un botón mal puesto,

o una hoja seca que voló al azar.

 

Y de alguna manera

tendrá que recordarme, sin querer,

escuchando unos pasos en la acera

como los míos al atardecer.

 

Será en algún momento,

no importa cuándo o dónde, aquí o allá,

porque el amor, por parecerse al viento,

parece que se ha ido y no se va.

 

Y si en ese momento ella suspira

y él pregunta por qué,

le tendrá que inventar una mentira

para que nunca sepa por qué fue.

 

Y él no verá esa huella,

eso tan mío en lo que ya perdí;

y, aunque la pueda amar más que yo a ella,

ella no podrá amarlo más que a mí..!

 

JOSÉ ÁNGEL BUESA

José Ángel Buesa nació en Cuba en 1910 y murió en República Dominicana en 1982. Su vocación por la poesía despertó cuando era un niño. La segunda parte de su vida la vivió en un exilio que lo llevó a Europa y acabó en Santo Domingo, donde pasó sus últimos días en una cátedra en la universidad. Buesa publicó casi dos decenas de poemarios, entre los que destacan los títulos La fuga de las horas, La vejez de Don Juan, Lamentaciones de Proteo y Poemas en la arena. A pesar de que sus obras hayan sido traducidas a varios idiomas, y de que gozó rápidamente de una gran popularidad, no siempre la crítica le ha sido favorable.

Este poema ha sido propuesto por María García López, alumna de 2º de Bachillerato. Ella explica:

José Ángel Buesa es un poeta romántico, hasta el punto de que se le ha llamado el “poeta enamorado”. Su popularidad se debe en gran parte a la claridad y profunda sensibilidad que se aprecian en sus versos, a una melodía extraordinaria que provoca un deleite para el corazón. El único fallo inapelable contra un poema es el olvido; y, en realidad, un poema pertenece tanto a quien lo ha leído y lo recuerda como a aquel que lo escribió.

Podéis escuchar este poema recitado en el vídeo que nos ha enviado María García.

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

MARÍA ENCADENADA

 

     

 

                                   (A una niña, mientras
                                   le taladran los oídos.)

Llora, pequeña.
Te están circuncidando la belleza, llora,
tus tenues agujeros de esclava
pregonarán tu rol desde la sangre.
Te están atando al oro
para que no recuerdes
ni voluntad ni inteligencia,
para que seas eternamente la muñeca
presa de adornos y miradas.
Tus dos pétalos de rosa taladrados
son el primer dolor de tu recuerdo, llora,
te espera una isla de vestidos
donde cada deseo te mojará las alas.
Un paraíso de espejos,
de tules y de encajes
te da la bienvenida,
tu mañana tendrá el color del maquillaje.
Los focos, las joyas y las fiestas
con sus mil tentáculos
matarán tu tiempo atenazado.
Sonreirás
la sumisión standard que te marquen
en el mundo consumo de los sexos.

JUANA CASTRO

Juana Castro nació en Villanueva de Córdoba en 1945. Es profesora de Educación infantil y miembro de la Real Academia de Córdoba. Comenzó su carrera poética relacionándose con el grupo Zubia de poetas cordobeses. Colabora en diversos medios como articulista y crítica literaria. También ha traducido poesía italiana y ha escrito relatos y ensayos. Ha obtenido importantes reconocimientos por su obra, como el Premio Juan Ramón Jiménez por Arte de cetrería en 1989, el XI Premio Carmen Conde por No temerás en 1994, el Premio San Juan de la Cruz por El extranjero, el premio de la crítica en 2011 por Cartas de Enero, el premio Carmen de Burgos por sus artículos periodístico o el premio del Instituto de la Mujer en 1984 y el premio Meridiana del Instituto Andaluz de la Mujer en 1998. Algunos de sus poemarios son Cóncava mujer, Del dolor y las alas, Narcisia, Alta traición, Alada mía, Del color de los ríos y Cartas de Enero.  Su obra es una de las más personales y de más calidad de la poesía contemporánea. En ella, Juana dedica siempre unos versos a la mujer, como en el poema que hemos elegido, oscilando entre la voz crítica, satírica a veces, y el tono trascendental.

Para conmemorar el Día internacional de la Mujer, publicamos un duro poema de denuncia de Juana Castro en el que advierte a una recién nacida del mundo que va a encontrar.

En este vídeo la autora recita otro de sus poemas de corte feminista.

http://es.video.search.yahoo.com/video/play;_ylt=A2KLqIhPR_JU3C4AGOO..Qt.;_ylu=X3oDMTByYXI3cnIwBHNlYwNzcgRzbGsDdmlkBHZ0aWQDBGdwb3MDNA–?p=juana+castro+poemas&vid=3037fcd55c7e464995176e019fc2fbdb&l=1%3A36&turl=http%3A%2F%2Fts1.mm.bing.net%2Fth%3Fid%3DVN.608020614851331640%26pid%3D15.1&rurl=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DfatpV6yEomg&tit=Juana+castro+violencia&c=3&sigr=11bhsrhe6&sigt=10mes1pvn&sigi=11rp7ucmb&age=1232571654&fr2=p%3As%2Cv%3Av&fr=chr-greentree_ie&tt=b

 

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

CÓRDOBA

 

                                                              A Carlos Castilla

 “¿A quién pediremos noticias de Córdoba?”

Porque las piedras que amabas a la tarde han sido derribadas,

talados los cipreses y su claustro de salmos silencioso,

destruidos los arcos,

el capitel rodó sobre la ortiga

y los artesonados aplastaron blasones,

soberbia, yelmos, gules…

Corrió la lagartija sobre lises

y las manos falaces arrasaron vergeles,

enmudeció la esquila en la espadaña,

abatieron dinteles, picaron tracerías, hundieron hornacinas

y a la venta pusieron atauriques,

teselas, surtidores, plata ilustre de ofrendas

y cobraron monedas de la traición tus hijos,

subastaron tus lágrimas, oh madre,

patria mía.

 

No había más belleza en este mundo.

Por las calles de cal, cuando furtiva

ajena sombra iba enamorada,

incansable de sol a sol,

tejiendo el embeleso luna a luna,

telones de murallas, celosías

de altas clausuras,

palmas de sombra sobre tapias blancas,

era ya sólo amor el escenario,

la letanía armoniosa de los nombres:

Muro de la Misericordia, Alcázar Viejo,

Plaza de los Aguayos, Piedra Escrita,

Tesoro, Hoguera, Cidros, Mucho Trigo.

¿Qué ramos de tristeza los naranjos al cielo levantaban?

¿Qué soledad y sus arpas de relente

enfriaban heridas como joyas?

Fuentes cegadas, oigo vuestros caños por la memoria,

vivas gargantas sollozantes.

Palpo el mármol, los fustes, las verdinas

sobre bronces ecuestres. Aromas como anillos

ciñen nupcias, suben por galerías desvaídas:

jazmín morisco, lilas, ajedrea.

Edén siempre perdido,

concédeme el recuerdo y su llave de niebla.

 

Don Luis se alejó por la calleja,

el Duque miró el ángel dorado del ocaso,

volvió al baño Lucano y tus hijos

de la campiña fueron a trabajar a Düsseldorf.

Amarillas banderas

como présagas aves codiciosas

enlutaron terrazas. Usura y avaricia

la heredad repartieron destruyéndola,

dividieron tu duelo,

echaron suertes

sobre el solar patricio,

fonsque sophiae,

mientras te disfrazaban percalinas

para un siniestro carnaval turístico,

oh inmortal, eterna, augusta siempre,

oh flor pisoteada de España.

 PABLO GARCÍA BAENA

Pablo García Baena nació en Córdoba en 1923. Estudió Bellas Artes. En 1947 fundó, junto a Ricardo Molina, Juan Bernier y Julio Aumente, la revista Cántico, punto de encuentro de un grupo de escritores andaluces que reivindicaba una mayor exigencia estética y enlazaba con la poesía del 27. Su obra, antes casi olvidada, fue rescatada por un grupo de poetas de la promoción del 70. Destacan los títulos Rumor oculto (1946), Mientras cantan los pájaros (1948), Antiguo muchacho (1950), Junio (1957), Prehistoria (1994), Poniente (1995), En la quietud del tiempo (2002) y  Los Campos Elíseos (2006). En prosa, ha escrito, entre otras, Lectivo (1983), El retablo de las cofradías (1985) y Zahorí Picasso (1999). Ha recibido el premio Príncipe de Asturias en 1984, las medallas de Oro de la Ciudad de Córdoba en 1984 y de la Provincia de Málaga en 2004, y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2008.  

El texto que proponemos, con motivo de la celebración del Día de Andalucía, pertenece al poemario Antes que el tiempo acabe (1978). En el siguiente vídeo podéis ver al poeta, uno de los mejores que ha dado Córdoba, recitando dos de sus composiciones.

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

ME BASTA ASÍ

 

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,

yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas…
(Escucho tu silencio.
                    Oigo
constelaciones: existes.
                        Creo en ti.
                                    Eres.
Me basta).

ÁNGEL GONZÁLEZ

Poeta y profesor de literatura, perteneciente al grupo conocido como “Generación de los 50″ o del medio siglo, Ángel González (1925-2008) es dueño de una poesía humanamente comprometida, teñida de fina ironía y humor. Nació en Oviedo y su infancia estuvo marcada por la sombra de la guerra civil y por la muerte prematura de su padre cuando él apenas contaba dos años. Precisamente será en la biblioteca que su padre dejara, como un tesoro familiar, donde se inicia en la lectura, aunque es en un pueblo de la montaña leonesa, donde, convaleciente de una profunda afección pulmonar, siente la llamada de la poesía y escribe sus primeros versos. La experiencia de la guerra aparecerá en su primer libro, Áspero mundo (1956) y con el que obtendría un accésit del Premio Adonáis. En él se ordenan una serie de vivencias originadas por el trauma de la guerra civil española reflejadas en la contraposición de dos mundos irreconciliables: el de la infancia y la cruel realidad, de duros y agrios perfiles. A partir de entonces, su posición ante el mundo se torna más clara y militante. Al escribir en 1961 Sin esperanza, con convencimiento, incluye ya un análisis social de las causas de la derrota y pasa a ser clasificado claramente en el grupo de los poetas sociales. Ángel González abandona más adelante esta actitud para dedicarse a una poesía en la que testimonia su propia experiencia de la realidad y donde hay una preocupación por la palabra en sí misma, por la expresión justa, precisa, casi imprescindible. El paso del tiempo, la temática amorosa y cívica, son tres obsesiones que se repiten a lo largo y ancho de sus poemas. Su tercer libro, Grado elemental (1962), fue galardonado en Colliure con el Premio Antonio Machado, poeta al que Ángel González admiró profundamente. Palabra sobre palabra (1965), Tratado de urbanismo (1967), Breves acotaciones para una biografía (1971), Procedimientos narrativos (1972), Muestra de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan (1976) y Prosemas o menos (1984) son otros de sus libros. Su obra completa, en la que incluye poemas inéditos, ha sido publicada en tres ocasiones, la última de ellas en 1986, y siempre con el título de Palabra sobre palabra. Es asimismo autor de diversos estudios poéticos sobre Juan Ramón Jiménez (1973), El Grupo poético de 1927 (1976), Gabriel Celaya (1977) y Antonio Machado (1979). Ángel González fue maestro nacional, licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo y periodista por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Trabajó también en el Ministerio de Obras Públicas, de donde fue funcionario en excedencia. En sus últimos años enseñó Literatura Española Contemporánea en la Universidad de Alburquerque (Estados Unidos) y fue profesor visitante de las de Nuevo México, Utah, Maryland y Texas.

Pilar Fernández nos envía este poema de amor, además de su comentario:

Es difícil elegir un poema de amor entre los miles escritos sobre el tema. He escogido este por varias razones. Por la persistencia del amor después del amor. Su autor, Ángel González, repetiría y repetiría su vivencia con la persona amada hasta el punto de volver a “crearla y crearse” para volver a vivir ese mismo amor. Otra razón es el profundo respeto que manifiesta por su amada, “…para aguardar con calma a que te crees tú misma cada día”. También por el delicado erotismo que refleja, por la fingida improvisación que le da frescura: “no sé si me explico”. Porque su amada es la luz de la vida que descorre el velo de la noche y lo resucita con solo existir. Le permite “oír el silencio” y formar parte del universo.

Y porque sí.

Bueno, no sé si me he explicado, pero quiero que quede claro que a todos/as os deseo un amor así.

En el siguiente vídeo podéis escuchar al propio autor con Pedro Guerra, que pone música a la hermosa letra de este poema.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

DNA

 

[dna.jpg]

DNA o ADN, poco importa

si en castellano o inglés: el caso

es que me muero por tus proteínas,

por tus aminoácidos, por todo

lo que fuiste una vez, cuando tus padres

vinieron de cenar algo achispados

y, después de tirar de la cadena,

hicieron una nueva con tu nombre,

con tus curvas y con tus fantasías.

Dame una foto de tu DNA

tamaño DNI, que me retuerzo

de ganas de mirarla a todas horas.

LUIS ALBERTO DE CUENCA

Luis Alberto de Cuenca es un poeta, traductor y ensayista español nacido en Madrid en 1950. Interrumpió los estudios de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid para licenciarse en Filología Clásica. Es un miembro destacado de los poetas de su generación, caracterizado por cultivar tanto las formas clásicas como modernas, evolucionando hacia fórmulas personales que le han valido el reconocimiento de la crítica literaria. Fue director de la Biblioteca Nacional (1996-2000) y Secretario de Cultura del gobierno (2000-2004). Es miembro de la Real Academia de Historia. Obtuvo el Premio de la Crítica con La caja de plata en 1985 y el Premio Nacional de Traducción con el Cantar de Valtario en 1987. De su obra poética también merecen destacarse, Los retratos (1971), Elsinore (1972), Scholia (1978), Necrofilia (1983), El otro sueño (1987) y El hacha y la rosa (1993). Sin miedo ni esperanza recoge, en seis partes, sesenta poemas escritos entre 1996 y 2002 y su poesía completa hasta 1996, está contenida en Los mundos y los días.

Ángel Campillo nos propone este texto, con el que el autor desmitifica los poemas de amor con un lenguaje actual y una mirada irónica. Una nueva óptica con la que contemplar el día de San Valentín.

Si veis el siguiente vídeo podéis conocer mejor a este autor.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/pienso-luego-existo/pienso-luego-existo-luis-alberto-cuenca/1851608/

 

 

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario