Cruje la tierra, rueda hecha pedazos

Cruje la tierra, rueda hecha pedazos

Cruje la tierra, rueda hecha pedazos
La ciudad urge el miedo a la concordia.
Siervo y señor confúndense en abrazos:
Bosques las calles son, bosques de brazos
Que piden al Señor misericordia.

La soberana espira bambolea,
El pórtico corintio tiembla luego,
Vota y jura la gente, el suelo humea
Y sobre el llanto y el pavor pasea
De torre en torre el misterioso fuego.

¿Quién es, quién es? ¿Quién puede en un minuto
Revolcar en su polvo a las ciudades,
Trocar al hombre en espantoso bruto,
Echar la tierra sobre el mar enjuto,
Aventar como arena las edades?

Ya vuelve, ya adelanta, crece, oscila
El suelo como un mar, se encrespa, ruge.
Hincha el lomo, entreabre la pupila,
Cuanto quedaba en pie rueda o vacila:
Ya se apaga, se extingue, ronca, muge.

La ciudad, como un árbol, se deshoja,
Cortados a cercén vuelan los techos,
Se abre la tierra blanda en cuenca roja
Y a las madres, del mundo en la congoja
Se les seca la leche de los pechos.

Salta una novia de la alcoba nueva
Donde el naranjo fresco florecía:
Muerta a su espalda el novio se la lleva:
Párase, ve el horror, en negra cueva
Rompe el suelo a sus pies, y a ella se fía.

Abatido el poder, pálido el mando,
El más bravo allí trémulo ejemplo
De pavura mortal: huye llorando
Un clérigo infeliz: danzan temblando
Sobre el altar los santos en el templo.

Al lívido reflejo de las luces
Vese allí un pueblo orando por sus vidas,
Unos a rastras van; otros de bruces
Piden merced a Dios, junto a las cruces
De las torres magníficas caídas.

Todos quieren vivir: ¡mas se ha notado
Que no hay uno allí que ve de más la vida

¡Uno en el pueblo entero!-, un desterrado
Que a anodadar su cuerpo quebrantado
A las torres y pórticos convida.

JOSÉ MARTÍ

José Julián Martí y Pérez (Cuba, 1853-1895) fue un político, pensador, periodista, filósofo, poeta y masón cubano, creador del Partido Revolucionario Cubanoy organizador de la “Guerra del 95” o “Guerra Necesaria”. Perteneció al movimiento literario del  Modernismo. En el campo de la poesía sus obras más conocidas son Ismaelillo (1882), Versos sencillos (1891), Versos libres y Flores del destierro. Es considerado por sus compatriotas como el principal modelador de la nacionalidad cubana tal como la conocemos hoy. Su prestigio se refleja en los títulos que popularmente se le conceden: «El apóstol de la independencia» y «El maestro» son los más usados.

El poema que reproducimos esta semana fue escrito por José Martí a raíz de un terremoto que tuvo lugar en Charleston, en Carolina del Sur, en 1886 y que destruyó la ciudad parcialmente, con una intensidad de 7,3º en la escala de Richter. El poeta escribió una crónica detallada de la catástrofe y luego este conmovido poema.

Hemos pensado que esta semana lo más adecuado era recordar a las víctimas del terrible terremoto y posterior tsunami que ha devastado el norte de Japón. La fuerza de la poesía nos sobrecoge tanto como las imágenes que nos muestran las pantallas de televisión. Una vez más, la naturaleza nos golpea de manera terrible. Nuestro recuerdo para un país que, a pesar de sentirse muy preparado frente a estas catástrofes, no ha podido evitar tanta destrucción ni tanto dolor.

 

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