UN VIEJO QUE LEÍA NOVELAS DE AMOR

 

 Antonio José Bolívar Proaño sabía leer, pero no escribir. A lo sumo, conseguía garrapatear su nombre cuando debía firmar algún papel oficial, por ejemplo en época de elecciones, pero como tales sucesos ocurrían muy esporádicamente casi lo había olvidado.
 
Leía lentamente, juntando las sílabas, murmurándolas a media voz como si las paladeara, y al tener dominada la palabra entera la repetía de un viaje. Luego hacía lo mismo con la frase completa, y de esa manera se apropiaba de los sentimientos e ideas plasmados en las páginas.
 
Cuando un pasaje le agradaba especialmente lo repetía muchas veces, todas las que estimara necesarias para descubrir cuan hermoso podía ser también el lenguaje humano.
 
LUIS SEPÚLVEDA

 Mª Victoria Torres Mesa, alumna de 2º de Bachillerato, ha seleccionado el texto, que comenta así:

Me gusta esta cita textual porque en ella podemos apreciar la belleza que el protagonista encuentra en la lectura. Leía para sentir, para poder tener sentimientos de los que no podía disfrutar por estar solo en una casa en mitad de la selva. Incluso hace una comparación con la comida cuando dice que las paladeaba; efectivamente, para poder sentir algo con más intensidad, hay que entenderlo, disfrutarlo, vivirlo. Eso en el caso de una comida lo hacemos saboreándola y él con los libros lo hacía de esta manera. Es como si quisiera contener dentro de sí mismo todo lo hermoso que le proporcionaban los libros para tener algo bonito que recordar en los malos momentos. Me sorprende porque, a diferencia de muchas personas consideradas cultas, que estaban cansadas de leer y despreciaban los libros, este hombre, que no tiene formación académica alguna, es capaz de valorar y comprender un libro mejor que ellos.

En conclusión, he escogido esta cita porque es una gran prueba de lo maravilloso que es leer y de cómo el leer no tiene ni edad, ni estatus social, ni género, ni ningún límite para el que lo desee hacer. 

Antonio José Bolívar Proaño se quitó la dentadura postiza, la guardó envuelta en el pañuelo y, sin dejar de maldecir al gringo inaugurador de la tragedia, al alcalde, a los buscadores de oro, a todos los que emputecían la virginidad de su amada amazonía, cortó de un machetazo una gruesa rama, y apoyado en ella se echó a andar en pos de El Idilio, de su choza, y de sus novelas que hablan de amor con palabras tan hermosas que a veces le hacían olvidar la barbarie humana.
 
LUIS SEPÚLVEDA

María Viedma Márquez, también alumna de 2º de Bachillerato, nos explica sus motivos para elegir el texto anterior:

Creo que aquí se puede ver la contraposición que muestra el libro entre el mundo civilizado y el mundo natural y la crítica que se le hace a este mundo denominado civilizado cuando, en realidad, se nos presenta el natural como mucho más digno, ya que el otro solo se preocupa de sus intereses, no se para a pensar en la naturaleza que lo rodea y no le importa destruirla,. Por esto, también creo que la novela nos presenta una crítica a  la destrucción del Amazonas por parte de algunos personajes, como el alcalde, los gringos y los buscadores de oro. También queda aquí señalada la importancia de la lectura como método que tenía el viejo para combatir la soledad y olvidarse de, como él dice, “la barbarie humana”.

Luis Sepúlveda nació en 1949 en Chile y actualmente vive en Gijón. Es autor de novelas y cuentos, entre los que destaca Un viejo que leía novelas de amor (1992), su obra más conocida, a la que pertenecen los dos fragmentos seleccionados esta semana por dos alumnas de 2º curso de Bachillerato. Esta novela transcurre en la selva ecuatoriana y defiende la amazonía del ataque del desarrollismo sin control que la está destruyendo. Ha sido premiada internacionalmente, traducida a catorce idiomas y llevada al cine. Otras de sus obras son Mundo del fin del mundo (1994), Patagonia Express (1995), Historia de una gaviota y el gato que le enseñó a volar (1996) o Hot Line (2002).

 Como complemento, podéis ver el siguiente vídeo promocional de la película basada en el libro que comentamos hoy:

El propio autor del texto, Luis Sepúlveda, ha querido felicitar a nuestras alumnas por sus comentarios a su novela. Podéis leer sus palabras en el comentario a esta entrada. Le agradecemos, en nombre de María y Mª Victoria, su amabilidad al dedicarnos parte de su valioso tiempo.

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Una respuesta a UN VIEJO QUE LEÍA NOVELAS DE AMOR

  1. Luis Sepúlveda dijo:

    Queridas amigas María Viedma Márquez Y María Victoria Torres Mesa: Muchas gracias por vuestra inteligente, sensible y sagaz forma de leer mi novela Un Viejo que Leía Novelas de Amor. Es un enorme placer saber que como escritor mi libro ha llegado a lectoras sensibles como vosotras.
    Un gran abrazo desde Gijón
    Luis Sepúlveda

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