PRESENCIA DE CÓRDOBA

 
En la memoria queda Córdoba
según se vuelve el rostro.
Es dorada en sus piedras, pero suena
a plata golpeada por martillos minúsculos, 
batiendo brillos.
Y me huele a azahar. Y la veo derramándose
desde la serranía, que se le asoma,
hasta llegar al río, donde gira
el arcaduz, rociándola con su agua infinita.
El tacto, ya lejano, encuentra la humedad
fría del mármol y su filigrana.
Y su sabor es dulce en la lengua y amargo,
profundamente amargo, en la garganta.
 
(¿Dónde guardarte, Córdoba? No sé si colocarte
dentro de mi recuerdo en la puerta de entrada
que llamé de Esperanza
o en la de la Nostalgia, por donde salí un día
como el Cid, cabalgando hacia el destierro…).
 
Evanescente es la memoria:
allí se hizo la crónica cuerpo de vida. Acaso
la vida se hizo crónica. O verso. Apenas puedo
deslindar lo que es sueño y realidad. Mas quedan
señales de que el sueño fue, en carne y hueso, vida.
 
La amistad tiene nombres (se reencuentra en abrazos);
las calles y las torres su misma arquitectura,
y el sol sigue poniendo escasez a la sombra.
Todo es igual: el tiempo se duerme en las tabernas
con un medio de vino y un velador de mármol
con dorso de latín y memorias paganas.
Todo es igual: el tiempo despierta entre las calles
cuando en la Judería la tarde se rebulle.
Todo es igual: ¿acaso el tiempo existe?
 
(¿Cómo volverte a andar, a pie o a verso?
En ti entramos un día (las sombras confundidas).
Nos iniciamos. Eludimos 
el amago temprano de la muerte,
porque era preciso 
escribir nuestra crónica en bonanza.
Nos hicimos tres hijos, que contigo granaron).
 
Muchos recuerdos quedan ya perdidos.
Pero aquí, reencontrado,
está el jardín, crecido a mis manos; la nieta
grama que alfombra aún la sombra del naranjo
que yo clavé, y que ahora alcanza su estatura
normal de árbol adulto, que sin duda 
ha de sobrevivirme.
Permanece en la tierra la violeta,
terca con sus rizomas, y se engalla en la noche
la madreselva con su aroma.
Yo fui aquel jardinero que aspergía
el agua que calmaba la sed y sus cansancios
y ponía el rocío apócrifo a las rosas.
 
“Jerusalem del patio y la calleja”,
el verdor y la cal me desbordaban
los ojos, cuando en mayo,
aupándose en los muros de adobe, porfiaban
por sus hegemonías.
 
Y en la cercana sierra, los naranjales eran
como una feria iluminada
de jugosos, redondos faroles venecianos
que enjoyaban la savia: y aún persisten.
Como persiste en mí, cuando cierro los ojos
aquel glorioso tiempo de bonanza…
 
EMILIO RUIZ PARRA
 

Aunque nacido “en un lugar de La Mancha”, el poeta Emilio Ruiz Parra es tenido por muchos como andaluz, toda vez que en Andalucía (en Jaén y Córdoba) ha transcurrido buena parte de su vida.

En Jaén fundó en los años cincuenta una de las revistas literarias más valoradas, Aljaba, de la que se ha realizado una reedición en facsímil medio siglo después. En Córdoba vivió más de tres lustros, de 1955 a 1970, tuvo tres hijos y fundó, junto a Mariano Roldán y Rafael Mir, Revista del Mediodía, que dirigió. En una y otra publicación colaboró de forma permanente Antonio Povedano, giennense y cordobés en una pieza, pintor de la luz por doble vía: por la que por él creada se configura en sus lienzos, en especial los paisajísticos, y la que se filtra y embellece en el cristal policromo de sus vidrieras, que empezó a realizar por aquellos años, alhajando así tanto edificios civiles como religiosos en las tierras andaluzas. 

Testimonio y memoria de aquellos tiempos son los retratos en línea que Povedano hizo del poeta, y el libro que este realizó, La vidriera y Antonio Povedano, incluido en la colección Temas Andaluces, entre las publicaciones de Cajasur, la entidad cordobesa. Asimismo en Córdoba se publicó uno de sus libros, Tiempo de bonanza, en el que está incluido el poema “Presencia de Córdoba”.

Ruiz Parra es autor de una decena de libros de poesía y ha recibido destacados premios. Actualmente reside en Madrid.

(Del prólogo del libro La vidriera y Antonio Povedano)

Esta semana, agradecemos el texto de Emilio Ruiz Parra dedicado a Córdoba a nuestro compañero Antonio Povedano Marrugat, así como a este poeta y a su esposa, Franca López Figueroa, que han tenido la gentileza de enriquecer nuestro blog con el hermoso poema y con la biografía de su autor. Antonio Povedano nos explica así su elección: 

Estimo que, para hacer un homenaje a nuestra tierra andaluza, lo mejor podría ser ensalzar nuestra ciudad mediante un poema de un gran amigo de mi familia y mío que, pese a ser manchego de nacimiento, vivió muchos años aquí, donde disfrutó de la amistad de poetas, pintores e intelectuales, en compañía de su entrañable familia.

Ahora, muchos años después, con la travesía del desierto de la edad dorada a sus espaldas, entre tantos recuerdos y vivencias, sigue añorando aquellos tiempos en esta ciudad tranquila, por la que era posible pasear y charlar sin el tráfago de la agobiante metrópoli.

Emilio, gran amigo de mi padre -a quien me recuerda sin remedio-, tuvo que marcharse a la Villa y Corte por los imperativos del trabajo; pero desde allí escribía sobre Córdoba, que tendrá siempre grabada en su interior de poeta sincero.

Añadimos unas imágenes de un vídeo en el que se muestra una vidriera realizada por  Antonio Povedano, comentada por su hijo,  y otro de nuestra ciudad:

                                              



					
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a PRESENCIA DE CÓRDOBA

  1. Natividad Cepeda dijo:

    Si es cierto que la belleza existe, si hubiera alguna duda de esa certeza, al leer el poema de Emilio Ruíz Parra la reconoceríamos de inmediato. Porque el poema Presencia de Córdoba, es obra de un gran creador, sin necesidad alguna de buscar nuevas formulas extranjeras en la composición poética tan al uso en la última década, donde se apoyan algunos poetas en busca de efímera notoriedad. Emilio Ruíz Parra es un poeta al que hay que leer y volver a releer; y recomendar su obra literaria a todos aquellos que desconocen a este buen poeta. En demasiadas ocasiones los creadores no reciben el reconocimiento debido, aunque lo bien hecho prevalece por encima del tiempo y las modas en ocasionales círculos literarios ignorantes en demasiadas ocasiones de nuestros mejores vates.
    Al igual que la poesía, Povedano y Córdoba, son legados del alma para futuras generaciones .
    Natividad Cepeda

  2. Tomás Valladolid Bueno dijo:

    Gracias, querido amigo Antonio, por avivarnos el espíritu con tan hermoso poema. Estos versos son una verdadera guía, de belleza y memoria sin ingual, para quienes habiendo habitado en Córdoba se resisten a vivir en ese suicidio que es el olvido. Gracias por este excelso plano de la amistad. Un abrazo.
    Tomás Valladolid Bueno.

  3. José Miguel López Figueroa dijo:

    Solo decirte, ¡Bravo, querido Emilio!.
    Tenía el poema olvidado en el recuerdo y me ha hecho revivir tiempos pasados en Córdoba con vosotros, donde compartí el día a día de tu vida en familia en el hogar situado camino al Brillante. Apadriné a tu hija Guiomar, precioso nombre medieval, a quien tengo un especial cariño y posteriormente tuve un descanso en mis singladuras, viajando desde Cádiz para encontrarme con quien sería mi querida compañera y de esto hace mas de cuarenta y tantos años. Pero las imagenes estan recientes, son de ayer y a la vez de hoy y la posible causa sea
    la mágica, luminosa y entrañable ciudad de Córdoba.
    Gracias Emilio y Franca.
    José Miguel lópez Figueroa

  4. He disfrutado, y revivido tiempos inolvidables, con este hermoso poema de Emilio Ruiz Parra, con quien fundé y dirigí REVISTA DEL MEDIODIA, de vida breve y contenido interesante.Un abrazo.
    Rafael Mir Jordano

    • emilio ruiz parra dijo:

      Me alegro Rafael de saber de tí y que recuerdes nuestros tiempos tan gratos en Córdoba.
      Si como deseo vuelvo a ella, nos veremos. Si tú apareces `por este Madrid me agradaría reencontrarme contigo y compartiríamos un vaso de vino de nuestras tierras comunes.
      Un gran abrazo
      Emilio Ruiz Parra

  5. Carmen de Silva Velasco dijo:

    Sabeis Emilio y Franca que os quiero y os admiro, pero sobre todo hablando de Córdoba que al igual que vosotros la siento vinculada a mi por hilos familiares, mi madre, mi abuela, mi bisabuela y un largo etcéra hacia arriba y hacia abajo forman mi familia aunque yo naciera en Madrid. Córdoba es mi referente pues hasta mi primer amor era de Jaen y vivía en Córdoba. Un abrazo muy fuerte

  6. ¿ Cómo superar la belleza ya dicha en el poema ? Es tan difícil o más que pintar el aire y descifrar la noche entre sus calles, cuando el susurro de las hojas cae como beso de amor por sus paredes y el sonar de rumorosa fuente, igual que aldaba, llama por la sangre.¡ Oh ! Córdoba nutriente de color en los pinceles y en la voz del poeta te derramas y eres río , escalera de plata,
    misterio medieval y Emilio Ruíz Parra te corona como reina infinita por los siglos de los siglos…
    Cristiana .Sultana y Mora.

    • Lola paz de la serna , es la Lola de la Serna de siempre , el cambio es momentáneo cosas de facebook , ya que hay otra Lola de la Serna ( más joven y guapa y adiestradora de perros) y tuve que aceptar el Loly o el Paz.

      Saludos a todos. Lola de la Serna

  7. Ventura dijo:

    Intenso, potente, sugestivo, armado de belleza. Es poema engastado en realidad que canta, canto y magia que sabe donde crece…

  8. Marisa Penvela dijo:

    Cada dia doy gracias a Dios y hoy he tenido la alegria y satisfación de leer un poema de un gran amigo de toda la vida,esposo y padre de una gran familia, entre otras muchas cualidades. Hemos compartido unos dias preciosos llenos de paz y alegria y me encanta que pasen cosas tan buenas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s