LA ROSA PURA

Asi es la rosa portada

La rosa, la rosa pura.

Quiero mandarte la pura rosa.

La que no tiene símbolo ni signo.

La que no pese

porque recuerda un recuerdo.

La que no cante

porque se cogió con el gozo.

La que no tenga fecha,

fecha de hombre, fecha de número,

fecha de mundo,

la que sea su nacimiento puro,

sucediendo a su mismo capullo.

La que no diga: “Me quieres”, ni: “Te quiero”.

La que diga tan sólo: “Soy mis pétalos,

mi color, mi forma, soy la rosa pura. Tómame”.

La que no pida

que te la pongas en el pecho.

La que se contente con el encuentro

de su color y tus ojos,

de tu mirada, un instante.

Con el contacto

de su materia y tu vida: tu mano, un instante.

La que te deje vivir

sin rosas, si tú no quieres

tener la rosa en tu vida.

 

Me lavaré las manos

toda una noche entera en el agua

lenta y lustral de los ríos del sueño,

para cogerla de mañana antes

de que despierte la conciencia,

porque quiero cogerla con los dedos,

no quiero cogerla con un pensamiento.

Y si la cojo así y así te llega,

mis pies recordarán haber pisado

el paraíso, antes

del bien y el mal, de la mujer y el hombre.

Y yo seré una sombra,

y tú serás otra sombra,

sin otra realidad que la que crea

el ofrecernos una rosa pura.

 

PEDRO SALINAS, Largo lamento

PedroSalinas.jpg

Pedro Salinas (Madrid, 1891-Boston, 1951) perteneció a la Generación del 27. Estudió Derecho y Filosofía y letras y se dedicó a la enseñanza superior (fue profesor de otro de los grandes poetas del 27, Luis Cernuda).  Salinas es el poeta del amor, con títulos como La voz a ti debida, Razón de amor, Largo lamento, Confianza y Todo más claro. Escribió teatro (Ella y sus fuentes, La cabeza de la medusa, La fuente del arcángel) y en prosa la novela La bomba increíble sobre los horrores de la bomba atómica. Entre sus ensayos destacan los dedicados a la Literatura: Literatura española. Siglo XX y Jorge Manrique o tradición y originalidad, así como las ediciones de los místicos del siglo XVI.

Queremos disfrutar de esta primavera que nos obsequia sus rosas cada año. Este poema está tomado de una antología editada por Cajasur e ilustrada en su portada con la imagen que aparece en la cabecera de esta entrada, de Antonio Povedano. Agradecemos a su hijo, Antonio Povedano Marrugat, tanto la imagen como el texto. 

Podéis ver el siguiente vídeo sobre Salinas y su obra.

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