LIBERTAD

     

     Llamó mi atención, perdida por las flores de la vereda, un pajarillo lleno de luz, que, sobre el húmedo prado verde, abría sin cesar su preso vuelo policromo. Nos acercamos despacio, yo delante, Platero detrás. Había por allí un bebedero umbrío, y unos muchachos traidores les tenían puesta una red a los pájaros. El triste reclamillo se levantaba hasta su pena, llamando, sin querer, a sus hermanos del cielo.

      La mañana era clara, pura, traspasada de azul. Caía del pinar vecino un leve concierto de trinos exaltados, que venía y se alejaba, sin irse, en el manso y áureo viento marero que ondulaba las copas. ¡Pobre concierto inocente, tan cerca del mal corazón!

      Monté en Platero, y, obligándolo con las piernas, subimos, en un agudo trote, al pinar. En llegando bajo la sombría cúpula frondosa, batí palmas, canté, grité. Platero, contagiado, rebuznaba una vez y otra, rudamente. Y los ecos respondían, hondos y sonoros, como en el fondo de un gran pozo. Los pájaros se fueron a otro pinar, cantando.

      Platero, entre las lejanas maldiciones de los chiquillos violentos, rozaba su cabezota peluda contra mi corazón, dándome las gracias hasta lastimarme el pecho.

                                                                             JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Platero y yo.

Juan Ramón Jiménez nació en Moguer (Huelva) en 1881 y murió en Puerto Rico en 1958. Es uno de los grandes poetas españoles y fue galardonado con el premio Nobel en 1956. Su obra poética, exigente y personalísima, no se puede encuadrar en ningún movimiento concreto, aunque pasó por distintas etapas, entre ellas la modernista, a la que pertenece Platero y yo, una de las mejores obras en prosa modernista de España. El autor busca conocer la verdad a través de la belleza, llegar así a lo absoluto, a la esencia de la poesía. Su obra fue despojándose de adornos, hasta cuajar en un estilo conciso y concentrado. Entre sus poemarios, destacamos Elejías, La soledad sonora, Diario de un poeta recién casado, La estación total, Animal de fondo y Dios deseado y deseante. 

Este año se celebra el centenario de la publicación de Platero y yo, libro conocidísimo que los niños han leído alguna vez en el colegio, pero que no fue escrito para el público infantil. Juan Ramón vierte en el libro su amor por la naturaleza y sus recuerdos infantiles. Pero también aparece la muerte y el dolor. Como todo lo que escribía, Juan Ramón se planteó corregirlo e incluso escribir una segunda parte que nunca apareció. 

En el siguiente vídeo podéis encontrar más datos sobre este autor.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/creadores-del-siglo-xx/creadores-del-siglo-xx-juan-ramon-jimenez-obra-marcha/609717/

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