El árbitro

El árbitro es arbitrario por definición. Este es el abominable tirano que ejerce su dictadura sin oposición posible y el ampuloso verdugo que ejecuta su poder absoluto con gestos de ópera. Silbato en boca, el árbitro sopla los vientos de la fatalidad del destino y otorga o anula los goles. Tarjeta en mano, alza los colores de la condenación: el amarillo, que castiga al pecador y lo obliga al arrepentimiento, y el rojo, que lo arroja al exilio.

Los jueces de línea, que ayudan pero no mandan, miran de afuera. Sólo el árbitro entra al campo de juego; y con toda razón se persigna al entrar, no bien se asoma ante la multitud que ruge. Su trabajo consiste en hacerse odiar. Única unanimidad del fútbol: todos lo odian. Lo silban siempre, jamás lo aplauden. Nadie corre más que él. Él es el único que está obligado a correr todo el tiempo. Todo el tiempo galopa, deslomándose como un caballo, este intruso que jadea sin descanso entre los veintidós jugadores; y en recompensa de tanto sacrificio, la multitud aúlla exigiendo su cabeza. Desde el principio hasta el fin de cada partido, sudando a mares, el árbitro está obligado a perseguir la blanca pelota que va y viene entre los pies ajenos. Es evidente que le encantaría jugar con ella, pero jamás esa gracia le ha sido otorgada. Cuando la pelota, por accidente, le golpea el cuerpo, todo el público recuerda a su madre. Y sin embargo, con tal de estar ahí, en el sagrado espacio verde donde la pelota rueda y vuela, él aguanta insultos, abucheos, pedradas y maldiciones.

A veces, raras veces, alguna decisión del árbitro coincide con la voluntad del hincha, pero ni así consigue probar su inocencia. Los derrotados pierden por él y los victoriosos ganan a pesar de él. Coartada de todos los errores, explicación de todas las desgracias. Los hinchas tendrían que inventarlo si él no existiera. Cuánto más lo odian, más lo necesitan.

Durante más de un siglo, el árbitro vistió de luto. ¿Por quién? Por él. Ahora disimula con colores.

Eduardo Galeano, El fútbol a sombra y sol y otros escritos.

Eduardo Hughes Galeano nació en 1940, en Montevideo (Uruguay). A los 14 años entró en el mundo del periodismo, publicando dibujos y más tarde artículos. También fue mensajero, dibujante, peón en una fábrica de insecticidas, cobrador, taquígrafo, cajero de banco y editor. Estuvo exiliado en Argentina y España desde 1973 hasta principios de 1985. Ha escrito Las venas abiertas de América Latina (1971), Vagamundo (1973), La canción de nosotros (1975), Días y noches de amor y de guerra (1978), los tres tomos de Memoria del fuego: Los nacimientos (1982), Las caras y las máscaras (1984) y El siglo del viento (1986), El libro de los abrazos (1989), Las palabras andantes (1993), El fútbol a sol y sombra (1995); Las aventuras de los dioses (1995) y Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1998). También ha publicado recopilaciones de artículos y ensayos, como Nosotros decimos no, Ser como ellos y Úselo y tírelo.

En un final de curso marcado por el mundial de fútbol, que tantas alegrías o disgustos promete, despedimos por este año nuestra pausa semanal con esta reflexión de Eduardo Galeano, quien afirma en el prólogo de su libro:

«Todos los uruguayos nacemos gritando gol y por eso hay tanto ruido en las maternidades, hay un estrépito tremendo. Yo quise ser jugador de fútbol como todos los niños uruguayos. Jugaba de ocho y me fue muy mal porque siempre fui un “pata dura” terrible. La pelota y yo nunca pudimos entendernos, fue un caso de amor no correspondido. También era un desastre en otro sentido: cuando los rivales hacían una linda jugada yo iba y los felicitaba, lo cual es un pecado imperdonable para las reglas del fútbol moderno.» 

Este libro rinde homenaje al fútbol como espectáculo y también denuncia las estructuras de poder de uno de los negocios más lucrativos del mundo.

En el siguiente vídeo podéis conocer a Galeano:

Y, si os ha gustado el texto, podéis leer el libro completo en esta dirección:

http://www.bsolot.info/wp-content/uploads/2011/02/Galeano_Eduardo-El_futbol_a_sol_y_sombra.pdf

 

 

 

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