EL QUIJOTE

Entró el escribano con los demás, y, después de haber hecho la cabeza del testamento y ordenado su alma don Quijote, con todas aquellas circunstancias cristianas que se requieren, llegando a las mandas, dijo:

–Ítem, es mi voluntad que de ciertos dineros que Sancho Panza, a quien en mi locura hice mi escudero, tiene, que, porque ha habido entre él y mí ciertas cuentas, y dares y tomares, quiero que no se le haga cargo dellos, ni se le pida cuenta alguna, sino que si sobrare alguno, después de haberse pagado de lo que le debo, el restante sea suyo, que será bien poco, y buen provecho le haga; y, si como estando yo loco fui parte para darle el gobierno de la ínsula, pudiera agora, estando cuerdo, darle el de un reino, se le diera, porque la sencillez de su condición y fidelidad de su trato lo merece. Y, volviéndose a Sancho, le dijo:

–Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído, de que hubo y hay caballeros andantes en el mundo.

–¡Ay! –respondió Sancho, llorando–: no se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea desencantada, que no haya más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más, que vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy ser vencedor mañana.

 –Así es –dijo Sansón–, y el buen Sancho Panza está muy en la verdad destos casos.

 –Señores –dijo don Quijote–, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño: yo fui loco, y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha, y soy agora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno. Pueda con vuestras mercedes mi arrepentimiento y mi verdad volverme a la estimación que de mí se tenía, y prosiga adelante el señor escribano.

Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares, 1547-Madrid, 1616) publicó su obra universal, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, en dos partes: la primera en 1605 y la segunda en 1615, pocos meses antes de morir, con un título algo diferente: Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Según los expertos, la segunda, de la que se conmemora este año el 400º aniversario, es aún mejor que la primera, ya que presenta más unidad argumental, eliminando las historias interpoladas que algunos habían criticado, e introduce la perspectiva novedosa de que algunos de sus personajes ya han leído la primera parte, como es el caso de los duques, quienes  preparan distintas bromas a los protagonistas. También se observa una evolución notable entre ambos: Don Quijote abandona sus fantasías para apegarse a la realidad, a la vez que Sancho se contagia de los ideales de su amo. Entre ambas partes, un tal Avellaneda publicó la supuesta segunda parte del Quijote, lo que ofendió a Cervantes, quien modificó sus planes y llevó a los protagonistas a Barcelona, en lugar de a Zaragoza, donde había prometido que llegarían. Por el mismo motivo, decidió que el hidalgo debía morir, no fuera a revivir aventuras por otra pluma distinta de la suya. Este final, triste y emotivo, en el que Sancho intenta renovar las ansias de aventura de su amo, es el que hemos elegido para celebrar a nuestra manera este cuarto centenario de la obra inmortal de Cervantes.

Cumplimos este aniversario cuando se buscan los restos de Cervantes en el convento de las Trinitarias de Madrid, donde los localizan diversos testimonios. Pero el mejor homenaje al autor es leer su obra. Proponemos la segunda parte de El Quijote, que tenéis en el siguiente enlace:

http://www.educa.jcyl.es/educacyl/cm/gallery/Recursos%20Infinity/tematicas/webquijote/pdf/DONQUIJOTE_PARTE2.pdf

También podéis ver el episodio final en esta dramatización:

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