LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

 

instituto escuela

Clases al aire libre en el Instituto-Escuela, en Madrid, hacia 1933.

Ese sistema, ya lo conocéis. La Institución no pretende limitarse a instruir, sino cooperar a que se formen hombre útiles al servicio de la humanidad y de la patria. Para esto, no desdeña una sola ocasión de intimar con sus alumnos, cuya custodia jamás fía a manos mercenarias, aun para los más subalternos pormenores, contra el uso reinante en toda Europa; novedad esta, cuya importancia comprendía bien el último Congreso de Bruselas, donde al ser expuesta por uno de nuestros compañeros, obtuvo la adhesión más entusiasta. Solo de esta suerte, dirigiendo el desenvolvimiento del alumno en todas relaciones, puede con sinceridad aspirarse a una acción verdaderamente educadora en aquellas esferas donde más apremia la necesidad de redimir nuestro espíritu: desde la génesis del carácter moral, tan flaco y enervado en una nación indiferente a su ruina, hasta el cuidado del cuerpo, comprometido, como tal vez en ningún otro pueblo de Europa, por una indiferencia nauseabunda; el desarrollo de la personalidad individual, nunca más necesario que cuando ha llegado a su apogeo la idolatría de la nivelación y de las grandes masas; la severa obediencia a la ley, contra el imperio del arbitrio, que tienta a cada hora entre nosotros la soberbia de gobernantes y de gobernados; el sacrificio ante la vocación sobre todo cálculo egoísta, único medio de robustecer en el porvenir nuestros enfermizos intereses sociales; el patriotismo sincero, leal, activo, que se avergüenza de perpetuar con sus imprudentes lisonjas males cuyo remedio parece inútil al servil egoísmo; el amor al trabajo, cuya ausencia hace de todo español un mendigo del Estado o de la vía pública; el odio a la mentira, uno de nuestros cánceres sociales, cuidadosamente mantenido por una ecuación corruptora; en fin, el espíritu de equidad y tolerancia, contra el frenesí exterminador que ciega entre nosotros a todos los partidos.

FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS, Discurso de apertura del curso académico 1880-81

giner

Francisco Giner de los Ríos (Ronda, 1839-Madrid, 1915), hijo de un funcionario de Hacienda, fue un visionario que reformó la pedagogía en España creando la Institución Libre de Enseñanza. En 1875 lo apartaron de su cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional de la Universidad Central por negarse a acatar la norma que impedía las críticas a la religión católica o a la monarquía —el mismo destino que sufrió Nicolás Salmerón, también krausista y cómplice en la aventura de la ILE—. Ese mismo año Giner de los Ríos fue encarcelado en Cádiz, donde comenzó a imaginar su futuro proyecto. La Institución nació al año siguiente, “completamente ajena a todo espíritu e interés de comunidad religiosa, escuela filosófica o partido político, proclamando tan sólo el principio de la libertad e inviolabilidad de la ciencia”, según sus estatutos. Su primera vocación —universidad privada y laica, a semejanza de la Universidad Libre de Bruselas, fundada por masones belgas— no cuajó, pero esto, lejos de desanimar a Giner y sus compañeros, los llevó a adoptar la opción estratégica que treinta años después se revelaría como una inversión muy productiva: se volcaron en la enseñanza primaria y secundaria —Antonio Machado y su hermano Manuel serían unos de sus alumnos— y, sobre todo, iniciaron una estrategia de ramificación de su filosofía en una serie de organismos públicos y autónomos —el Museo Pedagógico, la Junta de Ampliación de Estudios, la Residencia de Estudiantes o el Instituto-Escuela— que contribuirían a formar brillantes científicos, intelectuales y políticos, entre ellos la mayor parte de los componentes de la Generación del 27, el pintor Salvador Dalí o el cineasta Luis Buñuel. Y, aunque menos de lo que sus enemigos proclamaban, el espíritu institucionista caló en numerosos ámbitos. La ILE, un fogonazo que duró seis décadas, expandió una renovadora fe laica, que veneraba la cultura y la ciencia, sacaba los libros al monte y sacudía la pelusa del retraso con el envío de talentos al exterior y la invitación a España de quienquiera que tuviese algo notable que aportar: Marie Curie, Albert Einstein, Alexander Calder o John Dos Passos. Fundada en 1876 y defenestrada (y vilipendiada) tras la Guerra Civil por la dictadura, la ILE fue una de las criaturas más innovadoras alumbradas en España. 

Este año se cumple un siglo de la fundación de la Institución Libre de Enseñanza. Coincide este aniversario con los 25 años de la creación de nuestro centro. Queremos unir ambas efemérides con el deseo de que se reconozca el valor de la enseñanza en el futuro de un país y se dediquen el tiempo, el esfuerzo y los recursos necesarios para avanzar en la mejora de las técnicas educativas y de la formación de las nuevas generaciones.

En este vídeo podéis encontrar más información sobre Francisco Giner de los Ríos.

 

 

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