GALIMATAZO

galimatazo

Brillaba, brumeando negro, el sol;

agiliscosos giroscaban los limazones

banerrando por las váparas lejanas;

mimosos se fruncían los borogobios

mientras el momio rantas murgiflaba.

¡Cuídate del Galimatazo, hijo mío!

¡Guárdate de los dientes que trituran

y de las zarpas que desgarran!

¡Cuídate del pájaro Jubo-Jubo y

que no te agarre el frumioso Zamarrajo!

Valiente empuñó el gladio vorpal;

a la hueste manzona acometió sin descanso;

luego, reposose bajo el árbol del Tántamo

y quedose sesudo contemplando…

Y así, mientras cavilaba firsuto,

¡¡hete el Galimatazo, fuego en los ojos,

que surge hedoroso del bosque turgal

y se acerca raudo y borguejeando!!

¡Zis, zas y zas! ¡Una y otra vez

zarandeó tijereteando el gladio vorpal!

Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa

¡volviose triunfante galompando!

¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!

¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!

¡Qué fragarante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay!

Carcajeó, anegado de alegría.

Pero brumeaba ya negro el sol;

agiliscosos giroscaban los limazones

banerrando por las váparas lejanas;

mimosos se fruncian los borogobios

mientras el momio rantas murgiflaba…

LEWIS CARROLL

                                                                                                                                      Fotografía de Alice Liddell, realizada por Lewis Carroll

Lewis Carroll, cuyo verdadero nombre era Charles Lutwidge Dodgson (Reino Unido, 1832-1898) fue diácono anglicano, lógico, matemático y fotógrafo, además de escritor. Su inmortal obra Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, se publicó en 1865, ilustrada por John Tenniel, y fue seguida de A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, en cuyo primer capítulo se encuentra el poema anterior. Entabló gran amistad con la familia Liddell, una de cuyas hijas era Alicia. En una excursión por el Támesis con las tres niñas Liddell, Lewis Carroll inventó la historia que luego lo haría famoso. Entusiasmó tanto a las pequeñas que Alicia le pidió que la escribiera. Se ha especulado con que Carroll estuviera enamorado de Alicia, pero no hay pruebas que lo confirmen. También es autor de obras de geometría, álgebra, aritmética y lógica, además de poemas y cuentos de tipo humorístico y satírico.

El Galimatazo (Jabberwocky) es una gran quimera alada con cuerpo de dragón, bigote, chaleco con botones, cabeza de pez, antenas de insecto, un par de garras como manos en sus dos grandes brazos y en sus gigantescas alas, que también servían como patas delanteras cuando caminaba. Esta monstruosa criatura vivía en el oscuro Bosque Turgal aterrorizando a los visitantes hasta que fue destruida por un héroe anónimo que, blandiendo el gladio vorpal, acabó cortándole la cabeza.

El poema encierra una advertencia al lector para que tenga cuidado con “los dientes que trituran y las zarpas que desgarran”. La originalidad de Alicia, la obra inmortal de Lewis Carrol, es poco discutible. Este poema es buena muestra de ello.

Este año se cumplen 150 de la publicación del libro que nos ocupa. Sigue siendo un misterio, una especie de agujero negro en el que caben múltiples interpretaciones. Y, desde luego, mucho más que un libro para niños. Invitamos a nuestros lectores a releer esta deliciosa obra.

En el siguiente vídeo podéis ver a los personajes de esta obra, en la versión cinematográfica de Tim Burton recientemente estrenada.

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