CUANDO HASTA LOS PÁJAROS DEJEN DE CANTAR

Manbij, julio-agosto de 2014.

Al final, fue Shiar quien nos hizo abandonar Siria. Le había horrorizado que conviviéramos con las bombas y los yihadistas, y desde su vuelta a Alemania no paraba de insistir en que teníamos que marcharnos.

En la primavera y el verano de 2014, las cosas parecían haber tocado fondo. Primero nos enteramos de que había muerto el escritor Gabriel García Márquez, lo que nos apenó mucho a Nasrine y a mí. Luego, en Days of our lives, murió EJ. Sami y él se habían reconciliado por fin y entonces a él lo mató su guardaespaldas, que era un traidor. Yo, que ya me imaginaba lo que iba a pasar, estaba muy satisfecha conmigo misma por haber adivinado las intenciones de los guionistas, pero aun así su ausencia dejó un gran hueco en mi vida.

Las fuerzas de El Asad abandonaron nuestra zona para concentrarse en la defensa de Damasco, y ahora los que luchaban contra el Daesh eran los milicianos kurdos del YPG. Los kurdos somos musulmanes pero no estamos obsesionados con la religión. Nos identificamos más con nuestra cultura popular. La gente empezó a llamar a nuestra zona “Rojava”, el estado kurdo.

En enero, el Daesh estableció su cuartel general en la ciudad de Raqqa, a menos de ciento sesenta kilómetros de distancia. En Manbij eran cada vez más estrictos. Aparte de obligar a las mujeres a llevar el niqab, les decían a los hombres que tenían que ir a rezar a la mezquita cinco veces al día. Habían decapitado a un niño de catorce años acusado de violar a una señora mayor. Después, la madre del chico se murió de pena.

También prohibieron la música. Yo acababa de descubrir la música clásica y me encantaban la guitarra española del Concierto de Aranjuez de Rodrigo, y Andrea Bocelli cantando Time to say goodbye. La verdad es que me molestaba no haber descubierto antes aquella música, ¡y eso que creía que se me daba muy bien hacer descubrimientos!

En junio los yihadistas nos sorprendieron a todos tomando la ciudad kurda de Mosul, en el norte de Irak, y marchando hacia Bagdad. Publicaron un vídeo en el que se veía a su líder, Abu Bark al Baghdadi, dando un sermón desde la mezquita en el que proclamaba un califato que, según dijo, se extendería hasta España. “Es un deber para los musulmanes”, afirmó. “Un deber que ha quedado olvidado durante siglos y que debemos restablecer mediante la lucha”.

La verdad es que hacía mil años que no había califato. ¡Entérate, Baghdadi! Y si quieres que retrocedamos en el tiempo, deja tu Rolex. El caso es que la noticia salió en los informativos internacionales y de pronto en Occidente no se hablaba más que del Estado Islámico, como si acabaran de descubrir su existencia.

NUJEEN

Nujeen Mustafa

Nujeen Mustafa es una joven siria de 17 años que abandonó su país huyendo de los islamistas y de la brutal represión de la dictadura. Cruzó Europa de la mano de traficantes en su silla de ruedas, empujada por su hermana, solas, hasta llegar a Alemania a reunirse con su hermano. Nujeen es un ejemplo de la capacidad de superación y del optimismo vital. Su libro Nujeen es una autobiografía editada por Harper Collins que pretende cambiar la manera de pensar de mucha gente sobre los refugiados. Sorprendida por su repentina fama, solo pretendió con este libro de más de 250 páginas poner rostro y voz a las cifras de refugiados, las más abultadas desde la II Guerra Mundial. No solo sirios, sino también iraquíes, afganos, eritreos, somalís y libios, entre otros, han buscado en Europa una nueva vida. Nujeen rehúye el dramatismo y el victimismo, reflejando el día a día tremendo de su vida. Fue discriminada en Siria por pertenecer a la minoría étnica kurda y por padecer espasticidad en sus extremidades, un trastorno motor del sistema nervioso por el que algunos músculos están permanentemente contraídos, lo que le impide andar. En su libro también relata su decepción tras la primavera árabe, que en lugar de traer a su país la esperanza en una sociedad más libre, derivó en una guerra civil que golpeaba a su querida Alepo. Su mundo se vino abajo y el miedo tanto a Bashar el Assad como a los yihadistas del Daesh lo cambió todo. Apenas había salido de su pequeño apartamento en un quinto piso sin ascensor, pero sus padres decidieron que debía marchar a Alemania. Su  hermana Nasrine, que siempre la ha cuidado, la acompañó en la travesía de 13 meses que les costó más de 5.000 euros por cabeza. Atravesaron Turquía, Grecia, Macedonia, Serbia, Croacia, Eslovenia y Austria (5.782 kilómetros), hasta llegar a Colonia, donde su hermano los esperaba. Vive en Wesseling, entre Bonn y Colonia, donde asiste por primera vez en su vida al colegio y es tratada en su enfermedad por especialistas. Su mayor deseo es ser astronauta y conseguir que sus padres, a los que no ha visto desde que llegó, puedan ir a Alemania. También espera que acabe la guerra pronto. Aspira a “hacer el mundo mejor” y contribuir a que su país se recupere tras el conflicto.

El fragmento del libro de Nujeen que publicamos, narrado en primera persona, expresa las inquietudes de una adolescente curiosa, su vida diaria, que muy pronto deberá cambiar las series de televisión, las novelas de García Márquez o la música por una aventura incierta y arriesgada. También expresa su incomprensión por la guerra y todo tipo de totalitarismos.

En el siguiente vídeo podéis conocer cómo es la vida de Nujeen en Alemania.

http://www.lasexta.com/noticias/internacional/nujeen-la-pr_20161025580f84a50cf2d6cc9cbc5b75.html

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