Primavera

¡Toda la primavera dormía entre tus manos! 
Iniciaste en un gesto la fiesta de las rosas 
y erguiste, enajenada, 
esa flecha de luz que impregna los caminos. 
¡Toda la primavera! 
Fervores del instante transido de capullos, 
gracia tímida y leve del perfume sin rastro, 
caricias que despiertan el sexo de las horas. 
Brotaron de tus palmas en éxtasis gozoso 
los trinos y las brisas. Y tu ademán secreto 
despertó en rubores la pubertad del mundo. 
¡Todo vino por ti! Porque tus manos lentas 
ciñeron brevemente mi carne estremecida, 
porque al rozar mi cuerpo 
despertaste una flor que trae la primavera.

ERNESTINA DE CHAMPOURCIN

 

Ernestina de Champourcín Morán de Loredo nació en Vitoria en 1905, en una familia que le ofreció una esmerada educación, destacando en su formación el conocimiento de los idiomas. Su padre poseía el título de barón de Champourcin y provenía de la Provenza francesa, mientras que su madre nació en Montevideo. Su deseo de estudiar en la Universidad se vio truncado debido en parte a la oposición de su padre. Su conocimiento de francés e inglés y su creatividad la impulsaron desde muy joven a escribir poesía. Más tarde utilizaría sus conocimientos de idiomas para trabajar como traductora para la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica. La figura de Juan Ramón Jiménez tiene una importancia vital en el desarrollo de Ernestina como poetisa. En 1926, junto con María de Maeztu y Concha Méndez, fundó el Lyceum Club Femenino, para defender las ideas feministas. Su obra evoluciona desde un Modernismo inicial a una poesía más personal marcada por la temática amorosa envuelta en una rica sensualidad y por la mística. Se casó con Juan José Domenchina, poeta y secretario personal de Manuel Azaña. Durante la Guerra Civil fue enfermera y al finalizar esta se exilió a Francia y México. Durante su etapa en México, una de las más fecundas, publicó Presencia a oscuras (1952), Cárcel de los sentidos (1960) y El nombre que me diste (1960). En 1972 regresó a España y murió en Madrid en 1999.

Es una escritora injustamente olvidada, tal vez por su temática mística o por su carácter independiente, casi asocial, unido a su voluntad de no ser tipificada. La poesía de Ernestina de Champourcin es profunda y ligera, suave y contundente. Sus versos son de fácil y agradable lectura y en ellos supo expresar certeramente la intensa hondura de su alma. Esto hace que su temática sea muy distinta a la de algunos de sus contemporáneos.

Esta semana en que se celebra el Día de los enamorados publicamos un poema de amor, con gran carga de erotismo, de esta escritora perteneciente a la Generación del 27, como otras grandes autoras eclipsadas por los hombres que formaron parte de este grupo poético, como María Teresa León, Concha Méndez, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, la filósofa María Zambrano, la escultora Marga Gil-Roësset o la pintora Maruja Mallo, que empiezan ahora a ser reivindicadas y conocidas. 

En el siguiente vídeo podéis conocer más sobre esta escritora.

http://www.rtve.es/lassinsombrero/es/webdoc/las-mujeres/ernestina-de-champourcin

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s