LA PRIMAVERA

       

 ¡Ay, qué relumbres y olores!
¡Ay, cómo ríen los prados!
¡Ay, qué alboradas se oyen!

ROMANCE POPULAR

En mi duermevela matinal, me malhumora una endiablada chillería de chiquillos. Por fin, sin poder dormir más, me echo, desesperado, de la cama. Entonces, al mirar al campo por la ventana abierta, me doy cuenta de que los que alborotan son los pájaros.

Salgo al huerto y canto gracias al Dios del día azul. ¡Libre concierto de picos, fresco y sin fin. La golondrina riza, caprichosa, su gorjeo en el pozo; suba el mirlo sobre la naranja caída; de fuego, la oropéndola charla, de chaparro en chaparro; el chamariz ríe larga y menudamente en la cima del eucalipto, y, en el pino grande, los gorriones discuten desaforadamente.

¡Cómo está la mañana! El sol pone en la tierra su alegría de plata y de oro; mariposas de cien colores juegan por todas partes; entre las flores, por la casa -ya dentro, ya fuera-, en el manantial. Por doquiera, el campo se abre en estallidos, en crujidos, en un hervidero de vida sana y nueva.

Parece que estuviéramos dentro de un gran panal de luz, que fuese el interior de una inmensa y cálida rosa encendida.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Platero y yo.

Juan Ramón Jiménez Mantecón (Moguer, Huelva, 23 de diciembre de 1881 – San Juan, Puerto Rico, 29 de mayo de 1958) estudió en la Universidad de Sevilla, pero abandonó Derecho y Pintura para dedicarse a la literatura influenciado por Rubén Darío y los simbolistas franceses. Sufrió varias crisis de neurosis depresiva durante su juventud. En Estados Unidos se casó en 1916 con Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra Civil española, se exilió a Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico. En este último país recibe la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1956.

La crítica suele dividir su trayectoria poética en tres etapas:

-Etapa sensitiva (1898-1915), marcada por la influencia de Bécquer, el Simbolismo y el Modernismo. En ella predominan las descripciones del paisaje, los sentimientos vagos, la melancolía, la música y el color, los recuerdos y ensueños amorosos. Se trata de una poesía emotiva y sentimental que trasluce la sensibilidad del poeta a través de la estructura formal.

-Etapa intelectual (1916-1936). El mar simboliza la vida, la soledad, el gozo, el eterno tiempo presente. Se inicia asimismo una evolución espiritual que lo lleva a buscar la trascendencia. En su deseo de salvarse ante la muerte se esfuerza por alcanzar la eternidad, que busca conseguir a través de la belleza y la depuración poética.

Etapa verdadera (1937-1958). Comprende todo lo escrito durante su exilio americano, con una exigencia de verdad y profundidad que hacen sus poemas difíciles de comprender.

Platero y yo es el libro más universal de Juan Ramón Jiménez, injustamente relegado al ámbito de la literatura infantil. En enero de 1917 se publicó la edición completa de esta obra, con lo que conmemoramos su centenario estos días. Teñido de sensibilidad y sensaciones, en él el poeta dialoga con su burro vertiendo sus deseos y frustraciones en esas confesiones, en medio de un paisaje como el que se describe en este poema, con el que celebramos también la llegada de la primavera. 

En este enlace podéis ver una ficción basada esta obra.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/los-libros-ficcion/libros-platero-yo-juan-ramon-jimenez/3735198/

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