VUELO

Solo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar… Pero ¿quién ama? Volar… Pero ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otros como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir: apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de batirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.

MIGUEL HERNÁNDEZ

Miguel Hernández nació el 30 de octubre de 1910 en Orihuela (España) y falleció el 28 de marzo de 1942. Se le considera un epígono de la Generación del 27, pues es más joven que sus miembros, aunque comparte con ellos inquietudes e influencias vanguardistas. Pese a su inmenso deseo de estudiar, su padre se lo impidió y lo obligó a cuidar de su rebaño de cabras; sin embargo, en sus ratos libres Miguel leía fervorosamente y escribía poemas.
De forma autodidacta aprendió las bases de la buena literatura de maestros como Paul Verlaine, Miguel de Cervantes, Pedro Calderón de la Barca y, sobre todo, Luis de Góngora. Durante la Guerra Civil Española luchó en el bando republicano. Fue apresado y condenado a muerte en marzo de 1940. La intercesión de varios amigos influyentes consiguió que le conmutaran la pena por 30 años de prisión, aunque falleció de tuberculosis en la cárcel a los 32 años. Entre sus obras podemos destacar Perito en lunas, El rayo que no cesa Viento del pueblo, Cancionero y romancero de ausencias y El hombre acecha.. Algunos de sus poemas son muy conocidos, como “Nanas de la cebolla”, “Aceituneros” o “Elegía a Ramón Sijé”,  a muchos de los cuales los cantautores han puesto música. Escribió también teatro, con obras como El labrador de más aire o el auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras.

Hace unos días se han cumplido 75 de la muerte del poeta alicantino que en los pocos años que vivió nos dejó una obra clásica e inmortal, monumento a los valores humanos y a la poesía con mayúsculas. 

En este documental podéis conocer la obra de Miguel Hernández y escuchar algunos de sus poemas más conocidos.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/miguel-hernandez/924754/

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