NACIMIENTO DE CRISTO

Un pastor pide teta por la nieve que ondula 
blancos perros tendidos entre linternas sordas. 
El Cristito de barro se ha partido los dedos 
en los tilos eternos de la madera rota. 

¡Ya vienen las hormigas y los pies ateridos! 
Dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro. 
Los vientres del demonio resuenan por los valles 
golpes y resonancias de carne de molusco. 

Lobos y sapos cantan en las hogueras verdes 
coronadas por vivos hormigueros del alba. 
La luna tiene un sueño de grandes abanicos 
y el toro sueña un toro de agujeros y de agua. 

El niño llora y mira con un tres en la frente, 
San José ve en el heno tres espinas de bronce. 
Los pañales exhalan un rumor de desierto 
con cítaras sin cuerdas y degolladas voces. 

La nieve de Manhattan empuja los anuncios 
y lleva gracia pura por las falsas ojivas. 
Sacerdotes idiotas y querubes de pluma 
van detrás de Lutero por las altas esquinas.

FEDERICO GARCÍA LORCA

Natural de Fuente Vaqueros (Granada, 1898-1936), la vida y trayectoria intelectual de García Lorca se truncaron bruscamente en agosto de 1936, con el inicio de la guerra civil española. Su poesía y su teatro reflejan el habla, la música y las costumbres de la sociedad rural española donde el surrealismo contrasta con la imagen real de España. Tras el enorme éxito obtenido por su Romancero gitano (1928), tanto en España como en el exterior, Lorca, en lugar de seguir cultivando la poesía andaluza y gitana, decide cambiar completamente este mundo propio y viajar a Nueva York. La ciudad supuso un enorme choque para el poeta, que se siente perdido entre las aristas, las multitudes y las enormes avenidas, en medio de un río humano que no se interesa por nadie. Surge un libro extraño y surrealista, Poeta en Nueva York, otra de las cimas de su poesía, al que pertenece este peculiar villancico, publicado póstumamente, en 1940.

 

Federico García Lorca, siempre se sintió atraído por lo popular; también por la religión, llena de supersticiones, ritos e imágenes heredados del paganismo de los pueblos ibéricos pre-romanos. En este inquietante “Nacimiento de Cristo” describe  una noche en la que reina una tormenta de nieve. Los ecos populares del “Cristito de barro” del Belén se unen a notas surrealistas: la tradición y la vanguardia, fundidas como solo saben hacerlo los autores de la Generación del 27.

El cantante Víctor Manuel versionó este poema en un disco recopilatorio en el que diversos cantantes interpretan obras del poeta granadino, llamado Poetas en Nueva York. La música acompaña el surrealismo del poema.

Os deseamos a todos unas felices vacaciones navideñas. Nos volveremos a encontrar el próximo año. 

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