LA FERIA DE LOS DISCRETOS

–¿Saben ustedes lo que yo pensaba cuando estaba en Inglaterra? – dijo Quintín.

–¿Qué? –preguntó Pacheco.

–Poner una capilla. Ustedes habrán visto en Madrid una capilla creo que en la calle de Fuencarral, donde la gente echa mucho dinero. Pues yo la vi al pasar por la corte, y en el colegio siempre pensaba: “Cuando llegue a España pongo cuatro o cinco capillas, y todo el dinero que se recoja para mí.”

–Vaya unas ideas que tiene usted –dijo la condesa.

–Yo siempre he pensado que lo primero es hacerse rico.

–¿Y por qué no trabajar?

–Trabajando es como no se puede uno hacer rico. Yo tengo dos aforismos como regla de mi vida; son estos: Primero, sea tuyo o de otro, no te acuestes nunca sin dinero; segundo, la pereza siempre tiene su premio, y el trabajo su castigo.

PÍO BAROJA

Pío Baroja nació en San Sebastián el 28 de diciembre de 1872. Fue un escritor de la generación del 98 y acabó la carrera de Medicina, aunque apenas la ejerció. Trabajó en una panadería legado de su tía en Madrid y ya allí comenzó a colaborar con sus primeros artículos. A la par de trabajar en la panadería, escribió sus primeras novelas. También ejerció la actividad política llegando a presentarse como concejal y diputado, pero fracasó en ambos objetivos. Cuando estalló la Guerra Civil vivió entre París y Madrid, pero ya sus novelas no alcanzaban el nivel de las anteriores. Murió el 30 de octubre de 1956 en Madrid.

Gran narrador, sus novelas se pueden clasificar en dos grupos: obras en las que predomina la acción, como Zalacaín el aventurero, Las inquietudes de Shanti Andía o La feria de los discretos; y novelas de reflexión, con un importante componente filosófico, como El Árbol de la ciencia o La busca. Destaca en ellas la maestría en la creación de los personajes, la estructura abierta, el pesimismo dominante y el estilo sencillo, a veces criticado por su desaliño. 

En esta ocasión es el alumno de 1º de Bachillerato D Javier Amezcua Martínez quien nos propone el texto y añade el siguiente comentario:

El fragmento escogido pertenece al libro La feria de los discretos, publicado en 1905 y ambientado en la Córdoba de 1868, previa a la revolución conocida como  “La Gloriosa”. El escritor en la mayoría de sus libros expone una visión pesimista de España, unida a la experiencia de un hombre de acción; ambas visiones se aprecian en este fragmento. Vemos cómo Quintín se transforma en un hombre de acción. Para ello deja atrás todo sentimiento y vive para él mismo. Ahí se demuestra la visión negativa del autor, ya que piensa que el pueblo de España está condenado a ser así, a ser egoísta, individualista y a tener como afán el dinero. Lo que más llama la atención es la última parte del fragmento en la que afirma que un trabajador nunca podrá llegar a ser rico mediante su labor. Mas si no das un palo al agua y no trabajas, como la inmensa mayoría de los ricos actualmente, cuya única labor es invertir en bolsa, te harás multimillonario. Es asombroso cómo el autor refleja esta ideología, muy española y cómo hoy en día podemos observar que esto sigue ocurriendo. Este fragmento nos hace reflexionar sobre si de verdad la sociedad en la que estamos tiene unos valores adecuados, sabiendo que son contrarios a la cooperación y que es una sociedad individualista, e injustos, cuando el trabajo no es recompensado justamente y para ganar dinero hay que dejar de trabajar.

Si os interesa conocer algunas novelas ambientadas en Córdoba, podéis ver el siguiente vídeo:

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