LA FE NACIONAL Y OTROS ESCRITOS SOBRE ESPAÑA

Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el poder, son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos… Si nada se puede esperar de las turbas monárquicas, tampoco debemos tener fe en la grey revolucionaria (…). No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos (…) La España que aspira a un cambio radical y violento de la política se está quedando, a mi entender, tan anémica como la otra. Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis ética, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental. Tendremos que esperar como mínimo 100 años más para que en este tiempo, si hay mucha suerte, nazcan personas más sabias y menos chorizos de los que tenemos actualmente.

BENITO PÉREZ GALDÓS (“La Fe Nacional y otros Escritos sobre España”, 1912)

Benito Pérez Galdós (1843-1920) está considerado como el mejor novelista del realismo español. Leer sus novelas es la mejor manera de comprender la época en la que vivió (Fortunata y Jacinta, Tormento, Tristana, Episodios Nacionales, Marianela, Doña Perfecta, Misericordia y tantas otras). Fue académico de la Lengua y estuvo nominado para el Premio Nobel en 1912, pero sus ideas políticas y sus enemistades derivadas de estas impidieron que se le concediera este galardón. Colaboró en los periódicos La Nación y El Debate con artículos que analizaban de forma penetrante y visionaria la situación política y social de su tiempo. Sus Episodios Nacionales, cuarenta y seis novelas que se publicaron por entre 1872 y 1912, le proporcionaron una gran popularidad entre el público. Sus viajes como corresponsal de prensa por Europa le permitieron conocer la obra de los grandes autores del realismo, como Flaubert, Tolstoi, Balzac, Zola o Dickens. Se afilió al Partido Progresista de Sagasta y en 1886 fue elegido diputado por Guayama (Puerto Rico) en las Cortes. En los inicios del siglo XX ingresó en el Partido Republicano y en las legislaturas de 1907 y 1910 fue diputado a Cortes por Madrid por la Conjunción Republicano Socialista; también en 1914 fue elegido diputado por Las Palmas. Es uno de los autores más prolíficos de la Literatura española. 

Además de ser un gran escritor, Pérez Galdós dedicó también parte de su vida a la política y destacó por denunciar las corruptelas que gobernaban España en aquella época, como en el anterior discurso, pronunciado en 1912, en el que denuncia la corrupción política de su época. No sabemos cuántos siglos más deben pasar para erradicar esta enfermedad de la política y los políticos de nuestro país. 

El siguiente vídeo es un recorrido por el Madrid de Galdós.

http://http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-aventura-del-saber/aventura-del-saber-serie-documental-rutas-literarias-galdos/2357218/

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La madre ahora

Doce años atrás
cuanto tuve que irme
dejé a mi madre junto a la ventana
mirando la avenida
ahora la recobro
solo con un bastón de diferencia
en doce años transcurrieron
ante su ventanal algunas cosas
desfiles y redadas
fugas estudiantiles
muchedumbres
puños rabiosos
y gases de lágrimas
provocaciones
tiros lejos
festejos oficiales
banderas clandestinas
vivas recuperados
después de doce años
mi madre sigue en su ventana
mirando la avenida
o acaso no la mira
solo repasa sus adentros
no sé si de reojo o de hito en hito
sin pestañear siquiera
páginas sepias de obsesiones
con un padrastro que le hacía
enderezar clavos y clavos
o con mi abuela la francesa
que destilaba sortilegios
o con su hermano el insociable
que nunca quiso trabajar
tantos rodeos me imagino
cuando fue jefa en una tienda
cuando hizo ropa para niños
y unos conejos de colores
que todo el mundo le elogiaba
mi hermano enfermo o yo con tifus
mi padre bueno y derrotado
por tres o cuatro embustes
pero sonriente y luminoso
cuando la fuente era de ñoquis
ella repasa sus adentros
ochenta y siete años de grises
sigue pensando distraída
y algún acento de ternura
se le ha escapado como un hilo
que no se encuentra con su aguja
cómo quisiera comprenderla
cuando la veo igual que antes
desperdiciando la avenida

pero a esta altura qué otra cosa
puedo hacer yo que divertirla
con cuentos ciertos o inventados
comprarle una nueva tele
o alcanzarle su bastón

MARIO BENEDETTI

Mario Benedetti (Uruguay, 1920-2009) perteneció a la Generación del 45 de poetas uruguayos, a la que pertenecen, entre otros, Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti. Fue uno de los autores más importantes del Boom de la literatura hispanoamericana, surgido en los años 60 del pasado siglo. Su larga trayectoria comenzó en 1945, fundando el semanario Marcha y colaborando en multitud de publicaciones.  Desde 1971 se integró activamente en la coalición de izquierdas de su país “Frente Amplio”.  Tras el golpe de Estado de 1973, abandonó su cargo en la universidad y marchó al exilio, primero a Buenos Aires y posteriormente a España durante diez años. En 1983 vuelve a Uruguay y se reencuentra con su esposa, que se vio obligada a permanecer todos esos años cuidando a las madres de ambos.  Poeta, narrador, ensayista, articulista y autor teatral, entre sus obras destacan las novelas La Tregua, Gracias por el fuego o la autobiográfica La borra del café; la colección de relatos Con y sin nostalgia y los poemarios La casa y el ladrillo, Vientos del exilio, Geografías y Las soledades de Babel.  “Corazón coraza”, “Currículum”, “Defensa de la alegría”, “El Sur también existe”, “Hagamos un trato”, “Los formales y el frío”, “No te rindas”, “Táctica y estrategia” y “Viceversa” son algunos de sus poemas más famosos. Su lenguaje sencillo, para que sus obras puedan ser accesibles a todo el mundo, a veces sin signos de puntuación, tiene defensores y detractores. Sus poemas han sido musicados por Serrat, entre otros cantantes. Obtuvo en 1999 Premio Reina Sofía de Poesía y en 2005 el Premio Internacional Menéndez Pelayo.

En esta semana en que celebramos el Día de la madre, hemos querido recordar a las nuestras con este poema que resume toda una vida.

En el siguiente vídeo podéis escuchar a Silvio Rodríguez recitando este poema:

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MI SUFRIDA BIBLIOTECA

     Tengo la costumbre de deshacerme de los libros que he leído. Y también de los que todavía no he leído, si veo que tienen mal pronóstico. El origen de esta costumbre, que muchas personas encuentran bárbara y desalmada, no es intelectual. Durante una larga etapa de mi vida combiné la movilidad con una relativa escasez de medios, con lo que me vi forzado a ir dejando atrás objetos estimados pero no de primera necesidad. Las primeras víctimas de esta emergencia siempre fueron la vajilla y los libros; la vajilla, por su fragilidad; los libros, por su volumen; en ambos casos, por la pesadez de embalar y meter en cajas cosas de tamaños y formas difíciles de acoplar. Total, que acababa tirando platos, vasos y tazas de muy escaso valor, y pilas de libros de un valor material aún más escaso, aunque quizá de mayor valor sentimental. Pero lo bueno de los apuros es que el sentimentalismo desaparece cuando la necesidad aprieta. Fuera libros.

     A la tercera o cuarta masacre me di cuenta de que rara vez necesitaba los libros que había tirado y de que, si los necesitaba, los podía volver a comprar. Aparentemente, un gasto doble. En realidad, un considerable ahorro si entra en el cálculo el coste del espacio y el mobiliario. Si el libro que quería recuperar estaba descatalogado, lo encontraba online, en librerías de segunda mano o, a las malas, en alguna biblioteca pública. Y si todo esto fallaba, siempre me quedaba la solución de encogerme de hombros y pasar a otra cosa. La vida está llena de frustraciones y renuncias y no poder releer un libro, habiendo tantos, no es gran tormento.

    La práctica me enseñó que los sentimientos, como al parecer ocurre con otras prolongaciones del cuerpo humano, se recomponen. En mis sucesivas viviendas no había libros, pero procuraba que no faltaran las flores, otro artículo entrañable que, a diferencia de los libros, lleva incorporada la fugacidad. Más tarde, cuando alcancé cierto grado de estabilidad, acumulé algunos libros, pero no perdí la higiénica costumbre de desprenderme de la mayoría. Una pared limpia no me parece menos acogedora que una pared cubierta de estanterías. Y por lo que se refiere a la utilidad de una biblioteca personal, lo considero nulo o poco menos. He visto bibliotecas personales especializadas, arduamente construidas a lo largo de toda una vida, que luego alguna institución pública se aviene a heredar de mala gana. Salvo estos casos contados, una biblioteca personal es un mapa confuso del peregrinaje intelectual de su dueño: cambios bruscos de gustos o intereses, propósitos abandonados, palos de ciego y una buena dosis de azar. A lo sumo, testimonio de una cierta solidez de criterio, de amplitud de miras, de cultura general. Antiguamente, el que nacía en una casa provista de una biblioteca, tenía a su alcance un territorio por explorar.

La biografía de algunas personas de mérito incluye el episodio de descubrimientos venturosos. Pero como pasa también en otros aspectos del desarrollo juvenil, lo que uno tiene en casa suscita menos interés que lo que hay en la casa del vecino. En mi caso, recuerdo haber sentido curiosidad por libros que veía en bibliotecas ajenas, pero no en la que habían hecho mis padres. Quizás sí que soy un desalmado. La gente normal siente apego por sus libros, como por sus amigos. Yo también, pero a mi modo. Por más afecto que les tenga, no me gustaría convivir con ellos. Prefiero perderlos de vista, reencontrarlos, comparar lo que el paso del tiempo ha cambiado en cada uno. Hay algo morboso en releer un libro que lleva años envejeciendo ante mis ojos. Prefiero volver a comprarlo, nuevo, con el papel blanco, bien encuadernado, sin una mota de polvo, como la primera vez que lo leí. Hasta entonces, todos los libros que he leído, siguen en mi memoria. La inmensa mayoría, aparentemente olvidados. No importa. Soy lo que ellos me aportaron en su momento. Y también pueden reaparecer de repente, con una claridad deslumbrante, como si los acabara de leer.

EDUARDO MENDOZA

    Eduardo Mendoza acaba de recibir el Premio Cervantes 2016. Nacido en Barcelona en 1943, comenzó su carrera literaria con la publicación de La verdad sobre el caso Savolta en 1975, en una época en la que vivía en Estados Unidos. Con esa primera novela obtuvo el Premio de la Crítica. Su siguiente novela, El misterio de la cripta embrujada, de 1979, es el comienzo de una pentalogía que mezcla la parodia con el género policiaco protagonizada por un detective ingresado en un manicomio. La serie ha sido un gran éxito de ventas, aunque la consagración literaria de Mendoza llegó en 1986 con La ciudad de los prodigios, una obra que muestra la evolución social y urbana de Barcelona entre las exposiciones universales de 1929 y 1988. Ganador en 2010 del Premio Planeta con Riña de gatos. Madrid 1936, Mendoza es colaborador habitual de EL PAÍS.

     El 23 de abril celebramos el Día del libro. También se otorga el Premio Cervantes, el galardón literario más importante en castellano. Este año ha recaído sobre Eduardo Mendoza, de quien publicamos un artículo que trata, precisamente, de los libros, con un punto de vista original, como suele ser habitual en su autor. Es una buena ocasión la de la concesión de este premio para releer o conocer, según los casos, a un autor fundamental en las literatura española del siglo XX, tanto en su vertiente seria como en sus divertidas novelas humorísticas, que también encierran una crítica irónica y escéptica a la sociedad en la que vivimos.

 En el siguiente vídeo podéis escuchar íntegro el discurso sobre el humor pronunciado por el escritor al serle entregado el Premio Cervantes.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/premio-cervantes/discurso-integro-del-premio-cervantes-2016-eduardo-mendoza/3987398/

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SI… (IF…)

 

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor
la han perdido y te culpan a ti.
Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero también aceptas que tengan dudas.
Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no incurres en el odio.
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera.
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.

Si puedes apilar todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola jugada;
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,
a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados,
y así resistir cuando ya no te queda nada
salvo la Voluntad, que les dice: “¡Resistid!”.

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
O caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el implacable minuto,
con sesenta segundos de diligente labor
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y —lo que es más—: ¡serás un Hombre, hijo mío!

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If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or, being lied about, don’t deal in lies,
Or, being hated, don’t give way to hating,
And yet don’t look too good, nor talk too wise;

If you can dream—and not make dreams your master;
If you can think—and not make thoughts your aim;
If you can meet with triumph and disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you’ve spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to broken,
And stoop and build ‘em up with wornout tools;

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: “Hold on”;

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings—nor lose the common touch;
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds’ worth of distance run
Yours is the Earth and everything that’s in it,
And—which is more—you’ll be a Man my son!

RUDYARD KIPLING

Rudyard Kipling nació en Bombay en 1865, cuando la India era una colonia inglesa, y murió en Londres en 1936. Con seis años fue enviado a Inglaterra, a un internado en Devonshire, con el objetivo de ser formado para el ingreso en la academia militar, aunque sus notas no lo hicieron posible. En 1882 regresó a la India y comenzó a trabajar para La gaceta civil y militar, donde publicó varias historias cortas; ingresó en una logia masónica con veinte años, y pocos años más tarde publicó por primera vez. Con lo cobrado por los derechos de sus publicaciones marchó en 1889 a Inglaterra, donde ya era conocido y reconocido como sucesor literario de Dickens. En 1892 se casó con una americana y marchó a vivir a los Estados Unidos, pero allí no se encontraba satisfecho y regresó a Inglaterra, en donde continuó su carrera literaria.

Fue autor de poemas, cuentos, relatos cortos y novelas, en las que destaca el heroísmo de los soldados británicos en la India y Birmania. De entre su obra habría que destacar obras como Kim de la India, El hombre que pudo reinar o El libro de la selva, novelas que han sido adaptadas al cine y la televisión en varias ocasiones. Tres veces fue nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico, y tres veces declinó el ofrecimiento. Fue el primer inglés en conseguir el Nobel de Literatura, en 1907. 

Este famoso poema, como también ocurriera con Invictus, obra de William Ernest Henley, es una evocación del estoicismo de la era victoriana. Su reconocimiento internacional queda patente por el gran número de versiones y parodias que ha inspirado, así como por la amplia popularidad que todavía hoy tiene especialmente entre los británicos. Según el propio Kipling afirma en su autobiografía Something of Myself, publicada póstumamente en 1937, el poema fue inspirado por el Dr. Leander Starr Jameson, quien en 1895 lideró una incursión de las fuerzas británicas contra los Boers en Sudáfrica, llamada la «Incursión de Jameson», que concluyó en la Segunda Guerra Anglo-Bóer.

Consideramos que es una obra que todo joven debería conocer, por los valores de superación que defiende. Por eso la publicamos en nuestra Pausa semanal.

 Aquí tenéis este poema magníficamente recitado por el actor José Sacristán.

 

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VUELO

Solo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar… Pero ¿quién ama? Volar… Pero ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otros como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir: apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de batirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.

MIGUEL HERNÁNDEZ

Miguel Hernández nació el 30 de octubre de 1910 en Orihuela (España) y falleció el 28 de marzo de 1942. Se le considera un epígono de la Generación del 27, pues es más joven que sus miembros, aunque comparte con ellos inquietudes e influencias vanguardistas. Pese a su inmenso deseo de estudiar, su padre se lo impidió y lo obligó a cuidar de su rebaño de cabras; sin embargo, en sus ratos libres Miguel leía fervorosamente y escribía poemas.
De forma autodidacta aprendió las bases de la buena literatura de maestros como Paul Verlaine, Miguel de Cervantes, Pedro Calderón de la Barca y, sobre todo, Luis de Góngora. Durante la Guerra Civil Española luchó en el bando republicano. Fue apresado y condenado a muerte en marzo de 1940. La intercesión de varios amigos influyentes consiguió que le conmutaran la pena por 30 años de prisión, aunque falleció de tuberculosis en la cárcel a los 32 años. Entre sus obras podemos destacar Perito en lunas, El rayo que no cesa Viento del pueblo, Cancionero y romancero de ausencias y El hombre acecha.. Algunos de sus poemas son muy conocidos, como “Nanas de la cebolla”, “Aceituneros” o “Elegía a Ramón Sijé”,  a muchos de los cuales los cantautores han puesto música. Escribió también teatro, con obras como El labrador de más aire o el auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras.

Hace unos días se han cumplido 75 de la muerte del poeta alicantino que en los pocos años que vivió nos dejó una obra clásica e inmortal, monumento a los valores humanos y a la poesía con mayúsculas. 

En este documental podéis conocer la obra de Miguel Hernández y escuchar algunos de sus poemas más conocidos.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/miguel-hernandez/924754/

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LA PRIMAVERA

       

 ¡Ay, qué relumbres y olores!
¡Ay, cómo ríen los prados!
¡Ay, qué alboradas se oyen!

ROMANCE POPULAR

En mi duermevela matinal, me malhumora una endiablada chillería de chiquillos. Por fin, sin poder dormir más, me echo, desesperado, de la cama. Entonces, al mirar al campo por la ventana abierta, me doy cuenta de que los que alborotan son los pájaros.

Salgo al huerto y canto gracias al Dios del día azul. ¡Libre concierto de picos, fresco y sin fin. La golondrina riza, caprichosa, su gorjeo en el pozo; suba el mirlo sobre la naranja caída; de fuego, la oropéndola charla, de chaparro en chaparro; el chamariz ríe larga y menudamente en la cima del eucalipto, y, en el pino grande, los gorriones discuten desaforadamente.

¡Cómo está la mañana! El sol pone en la tierra su alegría de plata y de oro; mariposas de cien colores juegan por todas partes; entre las flores, por la casa -ya dentro, ya fuera-, en el manantial. Por doquiera, el campo se abre en estallidos, en crujidos, en un hervidero de vida sana y nueva.

Parece que estuviéramos dentro de un gran panal de luz, que fuese el interior de una inmensa y cálida rosa encendida.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Platero y yo.

Juan Ramón Jiménez Mantecón (Moguer, Huelva, 23 de diciembre de 1881 – San Juan, Puerto Rico, 29 de mayo de 1958) estudió en la Universidad de Sevilla, pero abandonó Derecho y Pintura para dedicarse a la literatura influenciado por Rubén Darío y los simbolistas franceses. Sufrió varias crisis de neurosis depresiva durante su juventud. En Estados Unidos se casó en 1916 con Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra Civil española, se exilió a Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico. En este último país recibe la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1956.

La crítica suele dividir su trayectoria poética en tres etapas:

-Etapa sensitiva (1898-1915), marcada por la influencia de Bécquer, el Simbolismo y el Modernismo. En ella predominan las descripciones del paisaje, los sentimientos vagos, la melancolía, la música y el color, los recuerdos y ensueños amorosos. Se trata de una poesía emotiva y sentimental que trasluce la sensibilidad del poeta a través de la estructura formal.

-Etapa intelectual (1916-1936). El mar simboliza la vida, la soledad, el gozo, el eterno tiempo presente. Se inicia asimismo una evolución espiritual que lo lleva a buscar la trascendencia. En su deseo de salvarse ante la muerte se esfuerza por alcanzar la eternidad, que busca conseguir a través de la belleza y la depuración poética.

Etapa verdadera (1937-1958). Comprende todo lo escrito durante su exilio americano, con una exigencia de verdad y profundidad que hacen sus poemas difíciles de comprender.

Platero y yo es el libro más universal de Juan Ramón Jiménez, injustamente relegado al ámbito de la literatura infantil. En enero de 1917 se publicó la edición completa de esta obra, con lo que conmemoramos su centenario estos días. Teñido de sensibilidad y sensaciones, en él el poeta dialoga con su burro vertiendo sus deseos y frustraciones en esas confesiones, en medio de un paisaje como el que se describe en este poema, con el que celebramos también la llegada de la primavera. 

En este enlace podéis ver una ficción basada esta obra.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/los-libros-ficcion/libros-platero-yo-juan-ramon-jimenez/3735198/

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YO ERA CAPERUCITA

Un día que tenga tiempo
os contaré la aventura de mi infancia
con el lobo Franco.

Yo era una caperucita roja en zona roja.
El lobo Franco se enteró que en mi cestita
no llevaba solomillo y queso para mi abuelita
y al ver que llevaba libros y poesía,
mandó su jauría
y me detuvo en la Gran Vía.

Los criados del lobo
me metieron en prisión,
me mordisquearon a gusto,
por poco me muero del susto.

En el bosque de cemento
pasé un miedo atroz.
Yo era una caperucita roja
y “el Franco” un lobo feroz.

GLORIA FUERTES

Gloria Fuertes nació en Madrid en 1917 en una familia humilde. Su infancia transcurre en las bulliciosas calles cercanas a la antigua Plaza del Progreso, donde aprende el lenguaje coloquial que la caracterizará. Era una niña alegre y desde pequeña quiso escribir, pero la falta de medios la lleva a trabajar enviando cartas o contando huevos en una fábrica. Su madre la matricula en el Instituto de Educación Profesional de la Mujer, donde recibió la formación que entonces se consideraba necesaria para una futura ama de casa: cocina, cuidado de niños, corte y confección, etc. Con quince años muere su madre. La Guerra Civil cambia su vida: a pérdida de su novio y sus propias experiencias marcan su carácter pacifista. En 1939 escribe su primer relato para niños y lo envía al semanario Maravillas , donde es publicado y donde entrará a trabajar como editora durante diez años. De 1940 a 1955 publica muchos cuentos en la revista Maravillas así como en la revista Pelayo. En 1950 aparece su primer poemario: Isla ignorada. En los años 50 inició una fulgurante carrera literaria que la llevó a obtener en 1961 una beca Fulbright  para enseñar literatura española en la Universidad de Pennsylvania. A mediados de los años 70 colaboró activamente en diversos programas infantiles de TVE, siendo Un globo, dos globos, tres globos y La cometa blanca los que la convirtieron definitivamente en la poeta de los niños. Recibió en cinco ocasiones el Aro de Plata de TVE. A partir de estos años la actividad de Gloria Fuertes es imparable: lecturas, recitales, homenajes, siempre cerca de los niños, publicando continuamente, tanto poesía infantil como de adultos. Obtuvo algunos premios y accésit por sus cuentos y poemas. De su obra se destacan los libros Poesía ignorada (1950), Aconsejo beber hilo (1954), y Poeta de guardia (1980). En septiembre de 1998 se le diagnostica un cáncer de pulmón que acabará con su vida ese año.

Aunque ella siempre se definió como “autodidacta y poéticamente desescolarizada”, su nombre ya ha quedado ligado a dos movimientos literarios: la generación del 50 y el Postismo, grupo literario de posguerra al que se unió a finales de los 40 y del que formaban parte Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi, y en el que también colaboraron Ángel Crespo y Francisco Nieva. Del Postismo quedó para siempre en Gloria Fuertes una actitud poética desmitificadora por vía del humor; el humor en Gloria Fuertes es una forma crítica de deconstruir la realidad y descubrir la verdad de las cosas. El antibelicismo y la protesta contra lo absurdo de la civilización consumista están presentes en su poesía, de forma categórica. Como ella misma declaró, “sin la tragedia de la guerra civil quizá nunca hubiera escrito poesía”. Como secuela de su experiencia bélica, la obra de Gloria Fuertes se caracteriza por la ironía con la que trata cuestiones tan universales como el amor, el dolor, la muerte o la soledad. Todo ello aderezado con curiosas metáforas y juegos lingüísticos llenos de encanto, frescura y sencillez, que dotan a sus poemas de una gran musicalidad y cadencia cercana al lenguaje oral.

Este año se celebra el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes, poeta conocida por su obra infantil, pero mucho menos por sus escritos para adultos, como el que comentamos. Fue una mujer fuerte y decidida, que no dudó en revelar su condición homosexual en una época en que no era nada habitual hacerlo. 

Para conocer mejor a esta interesante escritora, aquí tenéis un vídeo en el que se la entrevista.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/programas-y-concursos-en-el-archivo-de-rtve/escritores-gloria-fuertes-1977/3943462/

 

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